Me
permito dar a conocer una reflexión elaborada en conjunto con
camaradas, en que tratamos de explicitar y traer al presente el porqué
nace la Democracia Cristiana. Primero señalar lo que muchos saben
excepto los más jóvenes, la DC nace por la separación del Partido
Conservador de una parte relevante de su Juventud y por el aporte de
otros partidos y movimientos progresistas de su época y de una
inspiración cristiana, siendo una fuente permanente de su praxis la
doctrina social de la Iglesia Católica, en Chile, en Europa también hay
vertientes de la misma inspiración muy relevantes en Alemania e Italia,
en Francia y España, algo menos.
La
Democracia Cristiana chilena nace para cambiar la sociedad, en un
combate a la pobreza y contra las desigualdades, pretendiendo ser un
arranque y buscando el perfeccionar la democracia, sin exclusiones,
mientras se compartan la reglas de la praxis democrática.
Los
partidos se organizan, en los contextos sociales, entre aquellos que
ponen énfasis en valores y aquellos que lo ponen en intereses, los que
están por cambiar el orden social y aquellos que están por su
permanencia. En esta dicotomía la Democracia Cristiana siempre se
identificó con los valores y los cambios sociales.
Para eso fue fundada, esa es nuestra misión.
Estos
principios, ideas y valores, se concretan en propuestas y programas
para un determinado momento histórico. Por ello, nuestro discurso se
debe orientar hacia el combate frontal a la pobreza, la disminución de
las desigualdades, y perfeccionando la democracia haciéndola cada vez
más participativa y deliberativa. Así entonces se opone a la exclusión y
rechaza la “Ley de Defensa de la Democracia”, impulsa desde su gobierno
cambios profundos en la propiedad de la tierra, impulsando la propiedad
comunitaria de la misma, la recuperación de las riquezas minerales del
País, la reforma Educacional, son ejemplo de aquello. También lo es la
lucha permanente por la recuperación de la democracia en nuestro país y
el respeto a los derechos humanos.
Asistimos
en la actualidad a un proceso de degradación de la política y de las
instituciones a una desconfianza generalizada en la política y los
políticos. La democracia no es un sistema dado de una vez y para
siempre. Debe ser evolutiva, al servicio de su función básica: hacer
visible la sociedad, sus anhelos y esperanzas, formulando propuestas que
la representen. Lo fundamental no puede ser la discusión respecto de
las personas, sino sobre los programas y los asuntos políticos; que el
escándalo no sustituya el intercambio de argumentos.
Esto
es particularmente grave después de lo ocurrido a partir del 19 de
octubre de 2019, en que una gran mayoría se movilizó en contra de los
abusos, las desigualdades y la enorme inequidad propia de la aplicación
del sistema neo liberal herencia de la dictadura e insuficientemente
cambiada en democracia, no hay en Chile una Economía Social de Mercado,
más bien prima sólo el mercado. Por eso debemos aprovechar y hacer
fecundo este momento histórico, en que hay una nueva oportunidad para el
sistema político, para converger en un proyecto de transformaciones
estructurales profundas y redactar una nueva Constitución, participativa
y democrática, con enfoque de género y junto con nuestros pueblos
originarios.
Esto
plantea un conjunto de desafíos a los que anhelamos un Chile más justo,
equitativo y democrático, si estos dilemas no son adecuadamente
asumidos, es posible que entremos en un proceso de degradación aún mayor
de la política y los partidos, conduciéndonos a un despeñadero de
impredecibles consecuencias. La democracia presupone un saber
transparente, accesible y compartido del que debe disponerse para
participar en la deliberación y decisiones públicas.
Para
enfrentar los actuales desafíos de cambio estructural y de
participación democrática, la Democracia Cristiana debe impulsar y ser
parte de una amplia alianza política y social basada en un programa de
cambios estructurales que posibiliten disminuir las desigualdades y la
pobreza que crecientemente afecta a vastos sectores de la sociedad
chilena, y que además la pandemia está profundizando.
Hasta
aquí esta semana, recuerde que debemos cuidarnos y votar el próximo
sábado o domingo, quienes asuman los roles en juego tendrán una dura y
difícil tarea, entre todos y todas los ciudadanos tenemos que ser
capaces de construir una mejor Comuna, Región, y por cierto un mejor
País.