Tras
el masivo retorno a clases presenciales durante el segundo semestre de
2021 nos dimos cuenta de que el encierro había afectado fuertemente a
nuestros escolares, que volvieron más violentos y con un incremente en
el bullying que aprendieron a acelerarlo
a través de la pandemia con el ciberbullying. Con el tiempo también nos
dimos cuenta de que hay otro segmento de nuestros niños, adolescentes y
jóvenes que fueron fuertemente afectados por enfermedades asociadas a
la salud mental y que no se han podido adaptar, porque también hemos
carecido de los profesionales apropiados. Este Gobierno, el del
Presidente Gabriel Boric promulgó este año 2023 la Ley Tea, pero no se
dio cuenta de que no hay establecimientos educacionales capacitados para
ello y mucho menos profesionales capacitados. En
la actualidad hemos visto cómo se ha acrecentado la pérdida de valores
en los colegios. Estos son fundamentales para el bienestar de una
comunidad, para que exista una sana convivencia. De lo contrario, una
comunidad no logra funcionar de manera satisfactoria. Hemos percibido
claramente que en los grupos a los cuales pertenecemos hay fallas, y
ello muchas veces se debe a la falta de valores compartidos, lo que se
refleja en falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Esto último es sumamente importante, por ejemplo, en el éxito de la
convivencia escolar de los colegios. Los valores presentes hoy cobran
una importancia relevante en la vida del ser humano donde hay tanta
premura por lo material, lo económico y los intereses personales.
Todavía creemos que todas las esferas de la vida humana están
sustentadas en valores, fenómeno complejo y multifacético que algunas
personas ostentan más que otras, que algunas poseen y otras no. En
esencia, los valores tienen
su génesis en la sociedad y la familia, pero sobre la base del ideario
que ha caracterizado al ser humano en cada etapa de su vida, consolidado
en la escuela, cuyo papel regulador es esencial en el desarrollo social
e individual. Los valores nos permiten interactuar de manera armónica,
en el trabajo, con la familia y con los amigos. Ellos influyen en
nuestra formación y desarrollo como personas.