Podremos estar de
acuerdo o no con las decisiones que se toman por parte de las actuales
autoridades que rigen los destinos de nuestro país, pero en una cosa
debemos estar todos de acuerdo como compatriotas… ninguna, pero ninguna
empresa, conglomerado de empresas o multinacionales extranjeras puede
venir a intentar entrometerse en nuestra soberanía y querer “dar
cátedra” de lo que debemos hacer o dejar de hacer. Sabemos que somos un
país pequeño, con poca influencia en el quehacer mundial y dependientes
de otros países en varios ámbitos, pero esa situación nos debe llamar a
la unidad cuando “intereses económicos extranjeros” quieren imponer sus
voluntades por sobre el bienestar nacional.
Durante
esta semana, a propósito de la decisión del Presidente de excluir a
empresas Israelíes de la FIDAE 2024, diez de estas empresas de armas
presentaron un recurso de protección en la Corte de Santiago en contra
de la medida. El libelo busca que el tribunal de alzada capitalino
revoque la medida, que las compañías consideran arbitraria, ilegal e
inconstitucional e incluye también a la titular de Defensa, Maya
Fernández. Al mismo tiempo, argumentan que en Chile “no existen grupos
privilegiados”, apuntando al porqué otras firmas del rubro ocuparán
stands para mostrar sus productos bélicos. Como era previsible, los
ministros rechazaron la presentación, ya que se trata de una decisión
adoptada por
una autoridad competente, toda vez que el Presidente tiene a su cargo
las relaciones internacionales de Chile. Sería interesante saber que
abogado en Chile los representó, porque es el único que ganó algo en
este proceso.
Pero
la intromisión que más incomoda es esa que se “hace por el bien de…”
esa que se esconde detrás de fundaciones u ONG`s que dicen proteger el
planeta, cuando debajo de ese “manto de santidad” se busca un interés
económico. Es el caso de algunas organizaciones que quieren influir en
las decisiones que se toman en nuestro país respecto, por ejemplo, de la
salmonicultura, donde el nivel de deterioro de la competitividad del
país y de la región de Magallanes es vergonzoso, logrando con esto que
Noruega vuelva a ser el principal exportador de salmones en el mundo,
echando por tierra la posibilidad real de que la región de Magallanes
sea, por primera vez, líder mundial en algo. Nuestra región tiene todas
las ventajas competitivas para ser un exportador que genere seguridad
agroalimentaria para el país y colabore con ese afán a nivel mundial,
pero estas organizaciones están logrando influencias que pueden ser
irreversibles para la economía regional, y desincentivar la inversión
nacional y extranjera en Magallanes.
La región necesita diversificar su matriz productiva y económica, explotando al máximo
sus ventajas competitivas, y una de ellas es la cantidad de metros de
borde costero y la calidad de sus aguas interiores. Debemos dejar de ser
monotemáticos con el hidrógeno verde, y hablar de otras industrias de
la economía, ya que nacimos como región ganadera, forestal y turística, y
de eso poco se habla o debate.
Más trabajo y empleo y menos intromisión extranjera en nuestro desarrollo social y económico.