Irreflexivo aval chileno a pretensiones argentinas por “espacios marítimos circundantes”

En
declaraciones a El Pingüino, el ex embajador chileno Eduardo Rodríguez
desestima nuestra preocupación respecto que -en tanto incluye un apoyo
irrestricto a

la pretendida soberanía argentina sobre “espacios marítimos
circundantes” de ciertos archipiélagos del Océano Austral- el apoyo
presidencial chileno a la “causa de Malvinas” es contrario al interés
nacional y al de Magallanes.

El
ex embajador no comparte ese criterio. Sin reservas respalda el “aval”
al reclamo sobre las Falkland/Malvinas y Georgias del Sur que, conforme
con el concepto constitucional y geopolítico argentino, es indivisible
del reclamo por las islas Sándwich, Orcadas y Shetland del Sur, y la
Península Antártica.

Si
bien el apoyo chileno responde a cierta “tradición” que, en palabras
del embajador Rodríguez, desde “el retorno a la democracia” ha sido
practicada “al más alto nivel”, no es menos es cierto que esa “práctica
diplomática” no ha sido actualizada para responder al reclamo argentino
de plataforma continental más allá de las 200 millas oficializado en
2009.

Es más, no se entiende por qué en 2022 la cancillería
ha optado por omitir que, en la última parte de su periodo, la
administración Piñera 2 realizó una serie de acciones legales (ergo
obligatorias) para actualizar la posición de Chile frente al citado
reclamo territorial.


Ese gobierno actualizó el “Estatuto Antártico” y la proyección de la
Zona Económica Exclusiva y “plataforma continental legal” de las islas
del cabo de Hornos y Diego Ramírez (febrero y agosto 2021), y presentó
ante el organismo competente los datos y la cartografía de la plataforma
continental magallánico-antártica del sector occidental de la Tierra de
O’Higgins y las islas Shetland del Sur (enero 2022). Esas
“actualizaciones” establecieron que,
al interior y al exterior del área del Tratado Antártico, Chile y Argentina tienen reclamos sobrepuestos.

Al sur del llamado “Punto F”, estamos en presencia de un asunto que afecta parte fundamental del Tratado de Paz y Amistad.

Todo
indica que el reciente apoyo presidencial a la “causa de Malvinas” es
producto de la falta de análisis prospectivo de nuestra diplomacia, que
“por inercia” sigue contribuyendo a la consolidación de una amenaza a la
integridad territorial de nuestra Zona Austral. Todo un “logro” de
nuestra “primera línea de defensa”.

Esto,
porque la interpretación argentina del Derecho del Mar dar por hecho
que, en el caso de las Sándwich y las Orcadas del Sur, los “espacios
marítimos circundantes” mencionados en declaraciones presidenciales
incluyen no solo el Mar Territorial y la Zona Adyacente, sino también la
Zona Económica Exclusiva y la plataforma continental más allá de las
200 millas. Acto seguido supone que las plataformas continentales de
esas islas están conectadas con las de las Shetland d
el
Sur y la Tierra de O’Higgins. Baste observar el mapa oficial argentino
de plataforma continental extendida para comprobar esa tesis. ¿Es
necesaria otra prueba?

Al
ignorar esa grave circunstancia, con la herramienta del “copiar y
pegar”, la diplomacia chilena ha permitido que sucesivos gobiernos
aseguraran el apoyo chileno al irredentismo argentino sobre islas del
Océano Austral que, con sus respectivos “espacios marítimos
circundantes”, al occidente del meridiano 53º Oeste proyectan soberanía
sobre territorios magallánicos (marítimos y terrestres).

De
adicional gravedad es que, para confirmar sus declaraciones, el ex
embajador Rodríguez cite a la actual Subsecretaria de Relaciones
Exteriores (y ex Directora de Difrol), señora Ximena Fuentes, según
quien “la plataforma continental extendida reclamada por Argentina
respecto de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur no
se extiende a la plataforma continental de la Antártida” (en Chile
decimos “Antártica”). Otra vez, baste observar el mapa oficial
argentino.

Ciego el que no quiera ver.

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