ISAPRES en Chile: una dialéctica interminable

Una
de las instituciones que fuertemente han sido cuestionadas en Chile
durante los últimos años son las llamadas ISAPRES, organismos ligados al
sistema de salud privado en nuestro país y en calidad de prestadores de
servicios asociados. Las tensiones, vicisitudes e interpelaciones desde
un sector de la población no se han hecho esperar, ya que, como todos
sabemos, estas instituciones mantienen utilidades considerables en
términos generales y los costos asociados al contribuyente promedio son
en ocasiones cuestionados. El Gobierno señaló hace algunas semanas la
posibilidad de implementar una especie de Fonasa Plus, sin embargo,
aquello no prosperó. Tal vez, la discusión en torno a las ISAPRES
sugiere una reflexión depurada, coherente y de equilibrio dada su
importancia a nivel nacional. Por tanto, mi columna de la semana se
titula “ISAPRES en Chile: Una dialéctica interminable”.

Primero,
acaba de salir a la luz pública cuánto es el dinero que deberán
devolver las ISAPRES a sus afiliados por el concepto de cobros en
exceso, siendo un total de US$ 1.400 millones ($1.121.615 millones).
Monto no menor si consideramos la diversidad de ISAPRES puestas a
disposición de la ciudadanía. La ministra de Salud, Ximena Aguilera,
señaló que el monto es flexible, esto sucede dado los contratos
adscritos y valor de la UF. Cabe señalar que aquellas cifras fueron
visibilizadas a través del Gobierno luego que entrara al Congreso la
famosa ley corta de ISAPRES que pretende iniciar un fallo definitivo en
la Corte Suprema respecto de la tabla de valores que, dicho sea de paso,
ya se dejan escuchar ciertas respuestas a la problemática aludida. En
otras palabras, hacer responsable a estos prestadores de salud y regular
el sistema adscrito.

Segundo,
si consideramos las devoluciones enunciadas, sin duda, se hace
pertinente colocar sobre la mesa datos duros para estos efectos. (1)
Cruz Blanca US $350 millones, (2) Colmena US $305 millones, (3)
Banmédica US $280 millones, (4) Consalud US $251 millones, (5) Masvida
US $112 millones, (6) Vida Tres US $94 millones, (7) Fundación US $13
millones, (8) Isalud US $5 millones, (9) Esencial US $219 mil y (10)
Cruz del Norte con cero peso. El Gobierno no dudó en traer a colación
aquellas cifras estratosféricas que, indudablemente son una
interpelación bajo la afirmación de “cobros en exceso”. Ahora bien,
debemos ser muy serios en el fondo del tema, por ende, no necesitamos
solo colocar en la mesa datos cuantitativos, sino también políticas
públicas hacia esta tensión con reformas muy sólidas, entre paréntesis,
algo muy carente a partir del Mandatario.

Tercero,
presentar un plan de reformas en materia de salud es uno de los
horizontes olvidados a momentos por el Ejecutivo, ya que, todo parece
estar sujeto a la implementación de una Nueva Constitución como garante
de soluciones para el denominado pueblo, sin embargo, aquello no es así.
Al margen, las ISAPRES tienen un trabajo importante con relación al
sistema de salud vigente en Chile, por tanto, más que pensar en que
desaparezcan necesitamos reformular sus directrices, funcionamientos,
deberes y limitaciones dentro del mercado. No olvidemos que Chile tiene
un alto porcentaje de listado de espera para intervenciones quirúrgicas,
incluso, especialidades con muy pocas plazas cubiertas, profesionales
con miras hacia el sector privado por temas de remuneraciones,
objeciones en temáticas de gestión y mala distribución de recursos
estatales; o sea, el aclamado Estado no ha sido capaz de solucionar
estas directrices, sin embargo, parte de sus congresistas insiste en
terminar con las ISAPRES; una degradante bazofia política.

Por
último, eliminar las ISAPRES podría conllevar un desacierto para la
población chilena, por consecuencia, un abandono de aquellos estratos
sociales más vulnerables de nuestra nación. El objetivo último del
Gobierno debe ser mitigar los impactos financieros y la incertidumbre de
los prestadores, así, pavimentar un camino de acuerdos, diálogos y
decisiones coherentes para el espacio público. Hay personas,
congresistas y lideres que solo aspiran a una estatización del sistema
de salud tras las millonarias cifras que serán devueltas a los usuarios,
no obstante, se debe gobernar con Ideas y no con ocurrencias. Algunas
reflexiones adyacentes sobre estos tópicos tienen lugar a través de los
académicos Andrés Biehl y Germán Vera de la Pontificia Universidad
Católica de Chile, estos acuñan lo siguiente: “En este equilibrio, las
personas con peor salud son expulsadas al sector público, con la
consecuente desprotección de la tercera edad. Al revés de lo que
planteaban los expertos en sus inicios, quienes podrían y quieren estar
en un sistema privado de salud por contar con recursos, pero que no
pueden por la selección adversa de la Isapre, terminan por abultar el
sistema público. Al descremar, el sistema privado castiga al sistema
público cuando es necesario que justamente alivie la carga sobre este”
(Andrés Biehl y Germán Vera. Contra la Libertad: Por qué la ilusión de
elegir dañó nuestra convivencia. Santiago: Editorial Ariel, 2023.
pp.101).

En
síntesis, no hablamos meramente de liquides económica, sino de personas
con enfermedades, dolores y padecimientos, por consecuencia, no debemos
homologar esto como un imaginario de migración hacia un sistema de
salud nuevo, más bien, cimentar accesos concretos para los sectores más
vulnerables de nuestro país que, hasta ahora, solo observan una tensión
permanente sin tregua alguna entre ISAPRES y ciudadanos, de ahí que mi
columna de la semana se titule “ISAPRES en Chile: Una dialéctica
interminable”.

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