En
solo algunos días se cumplirán 11 años del conflicto del gas en la
Región de Magallanes y Antártica Chilena. Se entiende que por años el
gran soporte del desarrollo y crecimiento de la zona más austral del
país ha sido el gas. Un recurso que se vuelve primordial para todos
quienes viven en condiciones climáticas desfavorables en comparación con
el resto de Chile, y que se relaciona con
prácticamente la gran mayoría de las actividades y funciones que se
llevan a cabo en nuestra Región de Magallanes. A casi 11 años del
conflicto aún no se determinan políticas específicas para la exploración
y producción del elemento en cuestión y siempre que baja la presión
estamos ante la incertidumbre de si tendremos gas de aquí a cierta
cantidad de años. No serán, seguramente, las empresas privadas las que
solucionen la problemática planteada, sino más bien el Estado quien debe
asumir un rol fundamental en el desarrollo de su territorio y gente. La
explotación del gas se enmarca en una decisión geopolítica y una visión
a largo plazo. La inversión estatal es crucial para el desarrollo de la
Región de Magallanes y Antártica Chilena,
y de eso pocos dudan. A 11 años del conflicto gasífero, es el momento
prudente para tomar determinaciones que se estimulen en el tiempo, y
aseguren un futuro productivo a nivel local, porque el Gobierno y la
Empresa Nacional del Petróleo (Enap) lo dicen, pero nadie se atreve a asegurarlo. ¿Qué nos depara el futuro? Tenemos incógnitas que necesitamos sean respondidas por el nuevo gobierno,
porque Magallanes no es solo una región geopolítica muy importante para
el país, en ella habitan más de 160 mil habitantes que hacen patria en
la zona más austral del mundo.