Puede sonar nostálgico, pero es la verdad que incluso nos llenaba de orgullo. Hasta antes de la pandemia del coronavirusla
Región de Magallanes se había convertido de manera progresiva en uno de
los lugares más atractivos para conocer y pasear. De un tiempo a esta
parte el
interés de los turistas nacionales y extranjeros se había incrementado y
las cifras habían experimentado alzas notables respecto de años
anteriores. El paraje como tal produce un concepto poco visto en otros
lugares del planeta y redunda en la simple promoción del “boca en boca”.
Los extranjeros que por esos días nos visitaban alababan
nuestras bellezas naturales. Ahora la tarea es nuestra de volver a
potenciar nuestras prístinas bellezas. Necesitamos que nuevamente sea
tal el interés que no sea raro en un futuro cercano ver yates lujosos de
millonarios de diversas partes del mundo que se trasladan hasta la
región para disfrutar del paisaje. El Estrecho de Magallanes, Puerto
Natales, Tierra del Fuego y la Patagonia en general hasta 2019 vivían su
mejor periodo en términos de oferta y demanda turísticas.
Ahora deberemos volver a aprovechar esta condición y explotarla al
máximo. Las promociones hechas por los estamentos respectivos a nivel
nacional están dando
sus frutos pero aún es necesario ahondar en el tema. De a poco se está
reactivando por lo menos el turismo nacional. El sur del mundo se ha
transformado en un destino incomparable, y debemos saber trabajarlo en
términos económicos y comerciales. La meta está más cerca de lo que
podemos imaginar.