Se
siente en el ambiente una condición que nunca había percibido antes de
un proceso eleccionario, ansiedad, no estoy hablando de temor, pero la
sensación de no saber que le espera a Chile luego del proceso electoral,
genera un sentimiento de ansiedad que
resulta evidente, no es menor que encuestas con un prestigio importante
haya destacado que del orden del 50% de los electores no tiene
candidato definido y un 19% dice que no votará, en esas condiciones
caminamos hacia el proceso electoral. Parece ser que junto con el
proceso constituyente, otro tema que recoge mayor preocupación es el
sistema de pensiones, muchos opinan que la reforma previsional, debiera
ser el tema a resolver con mayor brevedad, ya lo habíamos mencionado en
otra columna de opinión que la reforma previsional es uno de los temas
que genera mayor angustia por parte de los ciudadanos, un dato no menor
estimula fuertemente la preocupación, según datos entregados por el
ministro del trabajo del orden de 4,5 millones de chilenos después del
cuarto retiro quedaría sin recursos de ahorro previsional.
No
vamos a discutir respecto a si la política del retiro de fondos es o no
es adecuada, para ello tenemos miles de declaraciones en diversos
sentidos, lo preocupante es que una enorme cantidad de chilenos quedaría
solamente en condiciones de postular una pensión solidaria que hoy
fluctúa en $ 164.356 para personas mayores o iguales a 65 años y menores
de 75 años y $ 176.096 para personas mayores o iguales a 75 años de
edad, por supuesto en este panorama, asociar los 4,5 millones de
chilenos que quedarían sin recursos es casi asegurar un nivel de pobreza
impresionante, no soy experto previsional y no me gustaría serlo, no
obstante más allá de estar de acuerdo o no con los retiros
previsionales, podemos asegurar que una tremenda cantidad de chilenos
ven con desesperación que salvar su situación
económica dramática de hoy, va a significar un nivel de pobreza
lamentable a futuro, no creo que existan parlamentarios o políticos que
crean que esta situación es una condición fácil de solucionar, sin
embargo para ser honesto, no se aprecia una preocupación que vaya más
allá de los discursos.
Por
cierto, el sistema de las AFP, ha demostrado ser un sistema fracasado y
que por cierto lejos de haberlo mejorado con las múltiples
correcciones, en los más diversos gobiernos, solo ha perjudicado a los
trabajadores que fueron presionados y obligados a introducir sus ahorros
en este sistema, lo increíble es que parece que la generalidad del
espectro político está de acuerdo con el diagnostico, sin embargo
transcurre el tiempo y más allá de iniciativas
simbólicas e interesadas, los chilenos seguimos esperando encuentros
que permitan revertir los grises días para quienes han trabajado toda
una vida esperando tener una renta justa para vivir los últimos días con
una merecida dignidad.
Esta
semana que pasó pudimos ver a través de redes sociales, las diferencias
brutales entre los sistemas de pensiones existentes para diversos
grupos de la sociedad, por todo lo anterior no se entiende la
indiferencia y desidia de quienes discuten estos temas, pero se quedan
en el discurso, si a ello le sumamos la crispación y la tensión política, por cierto, que gran parte de la población se siente angustiada de los días que tendremos que vivir.