La conducción en la Patagonia y su convivencia con el viento

En pleno octubre de 2023 podemos decir que ya empezamos a compartir de manera más frecuente con el viento. Hasta hace unos días fuertes rachas superaron los 80 kilómetros por hora y eso no es nada, al lado de los más de 100 kilómetros por hora que producen diversos estragos en la ciudad.

En la Región de Magallanes y Antártica Chilena hay un alto número de accidentes en temporada veraniega que son ocasionados por el viento y muchos de ellos son protagonizados por turistas. El viento, denominado por los Tehuelches como Kóshkil, es parte de nuestro diario vivir, pero para los turistas, especialmente los extranjeros, es algo totalmente desconocido.

La presencia del viento es una constante, sobre todo entre septiembre y marzo. Hubo veranos en que el viento provocó tres volcamientos, llevando consigo la peligrosidad de vidas humanas. Por eso es fundamental tomar las medidas necesarias. Por ejemplo, en las rutas se debe mejorar la señalética con potentes advertencias al respecto.

Es difícil convivir con el viento, ya que muchas veces en vez de limpiar nuestro entorno lo ensucia. Por ello, fue muy valorable la implementación de la eliminación de las bolsas, que antes deambulaban por los aires y era normal incluso verlas atrapadas en árboles o alambrados.

Pese a todo lo anterior muchos habitantes de Magallanes llegamos a extrañar la presencia del viento cuando en vacaciones nos trasladamos a otras zonas del país, con el calor, los mosquitos o el “smog”. Otra de las positivas medidas aplicadas por el municipio fue la instalación de estructuras para apoyarse en conflictivas esquinas, donde el viento a veces alcanza rachas superiores a los 100 kilómetros por hora.

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