¿La copia feliz del Edén?

Mientras
escribo estas líneas, cuya idea original era muy diferente para este
domingo, casi todos los canales de televisión nacional hablan de la
muerte, no natural y de hecho extremadamente violenta, del ex militar
Venezolano Roland Ojeda, quien buscando refugio en Chile siendo opositor
a la dictadura que existe en su País, fue víctima de una operación
criminal que no puede dejarnos indiferentes, por cuanto resulta
increíble como este prospero lugar que sería el asilo contra la
opresión, terminó transformándose en tumba para quienes desean ser
libres. La delincuencia desatada y cada día más cruel, ha nublado este
cielo azulado que durante muchos años parecía el Edén Sudamericano, y
finalmente hoy somos reconocidos a nivel internacional solo como la más
barata de sus copias; y al escribir siento lastima pero también
indignación, porque este texto no se funda solo en descargos, sino en
cifras de alerta como las que entrega el Centro de Estudios y Análisis
del Delito (CEAD), en cuyas estadísticas hay un aumento sostenido de los
delitos contra el mayor bien jurídico protegido, que es la vida, con un
incremento en la tasa de homicidios del 67,8% para el decenio
2012-2022. En números aún más concretos, la Fiscalía Nacional informa
que durante la última década citada anteriormente, existe un aumento del
120% en casos relacionados a la categoría de homicidio, incluyendo
secuestro con homicidio, homicidio en riña, tortura con homicidio, entre
otros, cuyas cifras aumentaron de 1.374 durante el año 2012, llegando a
3.032 para el año 2022.

Esta
lamentable nueva realidad, que lejos de normalizar debemos tener como
prioridad en la agenda nacional, no será distinta mientras no existan
acuerdos ciertos y se termine el Estado farándula que hace política
desde los matinales y programas de televisión, donde observamos cómo
nuestros representantes se transforman en genios absolutos con la misma,
repetida e inútil solución: vamos a crear una “mesa de trabajo” citan
casi todos los entrevistados, pero son esos mismos los que parecen tener
alergia al gato cuando hay que ponerle el cascabel.

Cierto
es que tenemos un himno nacional hermoso, y que no debe haber Chileno
alguno que al escucharlo no sienta emoción, pero que este himno sea
cantado en los colegios por la sola disposición de la ley, no es
realmente una urgencia en la tarea legislativa, mientras en Chile mueren
a diario personas, y que nuestro Congreso Nacional ponga en tabla esas
votaciones por sobre un trabajo efectivo para el que es mandatado, solo
habla del profundo desapego que tienen varios “honorables” con la
realidad, así como la falta de iniciativas que pueda proponer el
ejecutivo para que los delitos violentos que están al alza, tengan un
freno efectivo y volvamos a ser ese Edén soñado que promete futuro
esplendor.

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