La corrupción ya está en Chile

Muchos chilenos afirman que la corrupción no es nueva en Chile.

Que las cosas “siempre han sido así” y otras tantas excusas para un fenómeno que debiera darnos vergüenza a todos.

También, al parecer, se busca proteger a los compañeros, camaradas, compatriotas, correligionarios, del grupo al cual adhiere quien trata de justificar esos hechos, buscando una especie de empate en una confrontación en la que los únicos que ganan son quienes son corruptos y se apoderaron de recursos fiscales con justificaciones tanto o más vergonzantes que los actos mismos de corrupción, por ejemplo, robar, porque es eso y no otra cosa, dineros que irían a mejorar la calidad de vida de sectores más vulnerables de nuestro esquilmado Chile. 

Ya hubo casos golpeadores, como Penta y Soquimich, que fueron sancionados a medias porque las altas esferas políticas y tributarias se protegieron entre sí.

Pero en el último tiempo los casos han ido en aumento y comprometiendo a más y más actores, de todos los sectores, millones más o cientos de millones para no decir miles.

El “Caso Fundaciones”, llamado ahora “Caso Convenios” por autoridades y medios de comunicación que no aprobarían el test de la blancura profesional, es una evidencia que la Corrupción se ha instalado en nuestro país, en nuestros municipios, en Punta Arenas, no, en los gobiernos regionales y tiene hasta un ministerio, a lo menos, bajo esta administración.

Pagos altísimos por el metro cuadrado de pintura de fachadas; la compra de calzones, sostenes y otras lencerías muy finas, tipo Victoria Secret, entre otras; entrega a sola firma de millones y millones a quienes no tenían idea de lo que debían hacer; giros a cuentas de familiares y amigos de todos los colores políticos, es decir, en forma transversal; un ministro triste, al menos, que dijo no saber del mecanismo ideado por sus compañeros en el gobierno; altos y especializados profesionales del Servicio de Impuestos Internos, la presunta “policía tributaria chilensis”, según más de uno.

Y la guinda de la torta la puso un prestigioso abogado, supuesto jefe de la inteligencia del partido comunista chileno; una aventajada alumna y un inversionista con dinero ajeno, dejados al descubierto por una singular grabación filtrada a la opinión pública.

Y podríamos seguir y seguir: intentos fallidos para comprar una clínica vieja por miles de millones de más; otra alcaldesa hizo lo mismo con un “terrenito” de  interés municipal; otro edil debe explicar un presunto tráfico de medicamentos hacia Paillaco; otro, que por lo menos está detenido igual que su fémina cómplice, birló a lo menos mil millones de pesos a su municipio porque los demás están “libretas”; y … y…

Penoso, criticable, repudiable y llama la atención el silencio de los que no serían tan inocentes, como un ministro triste; gobernadores, dirigentes del frenteamplismo comunista, comunes, convergentes sociales, hermanados con un alcalde de oposición así como otro edil  que, por sus andanzas sexuales, podría ser el modelo del “indio picarón”, dicen y a mí no me consta y sigo de largo. 

Siglo veinte: “Cambalache, problemático y febril… El que no llora no mama y el que no afana es un gil…”.

Si se alude a Chilito… NO ES CASUALIDAD

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