La
crisis de las Instituciones de Salud Previsional, (Isapre), en Chile,
es un problema que ha persistido durante mucho tiempo y ha afectado
paulatinamente a miles de personas en el país. Hoy estamos en un punto
de inflexión debido al fallo de la Corte Suprema que reveló los cobros
abusivos realizados por estas entidades privadas, por lo que resulta
fundamental analizar y reflexionar sobre lo sucedido para poder
construir un Estado que se preocupe y ocupe de las necesidades de todos
los chilenos, especialmente en materias de salud. En este contexto, los
resultados de estudios como el realizado por la Universidad Diego
Portales y Feedback son orientadores. Según esta investigación, el 62%
de la población prefiere que el Estado se haga cargo de proveer la
salud, mientras que un 47% de las personas encuestadas menciona la
importancia de la libertad de elegir el sistema de salud. Estos datos
nos invitan a reflexionar sobre la forma en que abordamos este tema y la
importancia de considerar diferentes perspectivas en la construcción de
una nueva Constitución, ya que dicho escenario será una oportunidad de
debatir y resolver estos asuntos. Será fundamental incluir las opiniones
y anhelos de la ciudadanía para crear una Carta Magna que refleje el
sentir de todos los chilenos, superando las trincheras ideológicas y
buscando consensos. Es por eso que apoyaremos diversas iniciativas que
promuevan la participación ciudadana y generen espacios de conversación
constructiva en esta dirección.
Desde
mi trayectoria profesional, sindical y política, defiendo el derecho
que toda persona tiene de acceder a un sistema de salud acorde a sus
necesidades. Debemos avanzar hacia ese objetivo, reconociendo que la
existencia de un sistema privado de salud puede coexistir con uno
estatal. Sin embargo, es fundamental que el sistema estatal sea capaz de
cubrir de manera eficiente, óptima y oportuna los requerimientos
sanitarios de todas las personas.
En
este sentido, es necesario trabajar en fortalecer y mejorar el sistema
público de salud, garantizando recursos necesarios y una gestión
eficiente. Al mismo tiempo, se debe regular y supervisar de cerca el
funcionamiento de las isapres para evitar abusos y garantizar que
brinden servicios de calidad a sus afiliados. La salud es un derecho
fundamental, y nuestro objetivo debe ser construir un sistema de salud
equitativo y accesible para todos los chilenos. Esto implica una
combinación de esfuerzos públicos y privados, donde el Estado debe
asumir un rol activo en la regulación y provisión de servicios de salud.
Solo así podremos garantizar que cada persona pueda acceder a la
atención médica que necesita, sin importar su situación económica,
social o ubicación geográfica.
En
resumen, la crisis de las isapres en Chile no es algo nuevo, pero es
necesario aprender de las lecciones del pasado y construir un sistema de
salud que responda a las necesidades de la población. La nueva
Constitución nos brinda la oportunidad de hacerlo, y es fundamental
involucrar a la ciudadanía en este proceso para crear un marco legal que
refleje sus aspiraciones y promueva la equidad y la accesibilidad en el
sistema de salud.