Las próximas generaciones ya evidencian un problema que se agrava con la tecnología. Los resultados de la Prueba Simce de Escritura en la Región de Magallanes y Antártica Chilena evidenciaron que más del 50% de los alumnos de sexto básico redacta textos que no se comprenden. Estamos en una realidad preocupante y la brecha educacional se sigue distanciando y los gobiernos no hacen nada por estrecharla. Los escolares de sectores vulnerables comienzan desde pequeños en desventaja y todas las promesas que anhelaban disminuir estas graves diferencias, quedaron en eso, en grandes anuncios solamente. Es muy necesario acortar esto para no seguir agrandando la fisura, que especialmente se da en la educación pública. Los especialistas señalan que uno de los desafíos es que el fomento de la comprensión lectora desde la primera infancia sea una prioridad. Las cifras son frías y llegan a escandalizar, porque dicen que seis de cada 10 niños que viven en contextos vulnerables no entienden lo que leen. Actualmente, ya no es suficiente memorizar palabras y letras para aprender a leer. Se requiere interactuar con el texto y poner en juego habilidades de comprensión. En las nuevas generaciones no se desarrolla la pasión por la lectura, como antaño lo hacían grandes maestros como los profesores normalistas. Los resultados pueden no ser exitosos al inicio, pero con dedicación y apoyo en conjunto esa brecha de años en la educación puede reducirse. Al menos así era antes.