De
vuelta a las clases presenciales es muy importante volver a tener en
cuenta ciertas problemáticas que se dan al interior de las aulas. Una de
ellas es el ciberbullying. La Ley General de Educación obliga a los
colegios a mantener un Reglamento Interno para regular las relaciones
entre los miembros de su comunidad educativa, y dentro de este, un
Manual de Convivencia Escolar que determine la existencia de normas para
promover un ambiente que favorezca el cumplimiento de los objetivos
educativos. Hay diversas leyes que disponen los contenidos que este
manual debe tener, entre los que se cuentan, precisamente, las
estrategias de prevención y protocolos de acción ante situaciones de
agresión, violencia y vulneración de derechos entre la comunidad
escolar. Es por ello que hace unos años la Superintendencia de Educación
envió a los colegios una circular que reúne y clarifica todos estos
contenidos que los reglamentos internos deben tener, de manera de
facilitar su comprensión y su cumplimiento, y evitar los vacíos que
muchas veces terminan motivando las denuncias por parte de los
apoderados y que entorpecen el actuar de docentes y directivos. En ese
contexto, una de las novedades de la mencionada circular es la
incorporación explícita del deber de los colegios de contar con
protocolos de acción y prevención ante situaciones no solo de maltrato
físico, sino que también de violencia por medios digitales. El bullying,
así como el ciberbullying, son hechos lamentables, pero son una
realidad, y por el bienestar de niños y jóvenes es necesario hacerse
cargo y dejar de improvisar. Un mal manejo en esta materia puede llegar a
tener consecuencias lamentables.