La necesidad de reforzar las atenciones de salud mental en la maternidad

Según
datos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS), una de cada cinco
personas tuvo una enfermedad mental durante el año 2020; después de
meses de inestabilidad social, cuarentenas, confinamiento y desempleo,
las cifras son a
un
más dramáticas. Lo que se nos viene en el resto de 2021 en cuanto a
atenciones de este tipo será realmente impactante. Y los más afectados
serán nuestros niños y adolescentes. Una rec
iente columna de André Le Foulon Rothe, presidente de la Fundación Patronato Madre-Hijo, que señala explícitamente un estudio financiado
por la Universidad de Columbia y realizado por investigadoras del CEP
junto al Patronato Madre-Hijo, en el que se encuestó a beneficiarias de
nuestros Centros de Salud Materno
Infantil
en cuarentena de Santiago y Valparaíso, lo confirmó: cerca de la mitad
de las madres evidenció un aumento en sintomatología depresiva. En este
contexto, los que más se resienten son los niños, pues los síntomas de
ansiedad, irritabilidad y la depresión del cuidador principal impactan
en su desarrollo integral. Lamentablemente, ya se observan los efectos:
en este mismo estudio, casi el 70% de las cuidadoras reconocieron un
notorio empeoramiento en el comportamiento de sus niños desde el inicio
de la pandemia. André Le Foulon Rothe
señala
además que al trabajar en conjunto con terapias sicológicas y
siquiátricas hemos observado en corto plazo una evolución positiva de
las mamás: mejora su autoestima, la confianza en su rol como madres, son
más cariñosas, menos ansiosas y con más esperanza de salir adelante.
Así fortalecen el vínculo con su hijo, incentivando el desarrollo de sus
capacidades y con resultados significativos en su evolución. Hemos
comprobado, además, que la atención en salud mental a las madres puede
prevenir situaciones de maltrato a sus hijos.

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