La parcelación de Chile

La
inexistencia de una legislación precisa, a nivel comunal, regional y
nacional, ha llevado a que nuestro lindo país esté siendo parcelado de
norte a sur. Al recorrer caminos rurales es posible apreciar como se
observan centenares de “proyectos” de parcelación. En muchos casos
predios agrícolas de buenos suelos productivos, son “charqueados” con
fines comerciales. Los proyectos ofrecen lindas vistas, agua, vida sana y
muchos beneficios. La pandemia, desplazó a muchas personas a zonas
rurales, en busca de sobrellevar un período limitado en algún lugar
lejano a las aglomeraciones. El trabajo a distancia y la buena
conectividad en las comunicaciones, permitió que muchos adquirieran
parcelas para construir una casa y vivir y trabajar a distancia. Con el
fin de la pandemia, muchos decidieron no regresar a las grandes ciudades
y permanecer en el mundo rural. El Estado, a través del Ministerio de
Agricultura, generó normativas complejas para limitar las subdivisiones
agrícolas y ponerle coto a la tendencia casi irreductible. A las normas
del Estado, se le sucedieron reacciones legales de “afectados” por
parcelaciones en trámite y de gremios que congregaron a los
“loteadores”. Sin querer entrar a la polémica legal, que da para muchas
interpretaciones, quisiera mencionar algunos aspectos que como país
deberíamos tener en cuenta. 1- El suelo agrícola productivo es limitado.
Las parcelaciones son procesos irreversibles, en donde terrenos con
casas y con su infraestructura, difícilmente volverán a ser agrícolas.
2- Las comunas agrícolas en Chile, por lo general no tienen planos
reguladores precisos, lo que lleva a que cada persona “haga lo que
quiera”, sin importar los efectos colaterales de sus acciones en
vecinos, medio ambiente, tráfico vial etc. 3- Quienes adquieren parcelas
y construyen en ellas, a poco andar, exigen a los municipios que se les
retire la basura, se les lleve agua en camiones aljibes y se les dote
de energía eléctrica y seguridad. 4- Aunque las parcelas de 5000 mts,
permiten 1 casa, en la mayoría de los casos se construyen mas de una,
pasando a llevar la legislación, salvo en condominios con normas
estrictas de regulación interna. 5- Muchas de las personas que compran
una parcela, es para utilizarla como segunda vivienda y NO por una
necesidad de tener un lugar donde vivir. 6- Los agricultores de predios
cercanos a grandes ciudades, al aumentar el precio del suelo, abandonan
la actividad agrícola y lotean el predio para hacer un buen negocio. 7-
Muchos agricultores, aunque no quieren lotear, pues su vida y su
actividad es la agricultura o la ganadería, lotean pues son forzados por
los “recién llegados vecinos” que alegan por el olor de las vacas o el
ruido de los tractores o los efectos de los pesticidas aplicados. 8- En
las regiones que van desde el centro sur hasta la décima región, quienes
compran parcelas tienen la tentación de construir “al medio del bosque
nativo”, por lo que talan bosques centenarios sin control alguno de la
autoridad. 9- Las empresas eléctricas dotan de energía a parceleros
ilegales, que no tienen ni títulos de dominio en regla. Esto incentiva a
instalarse, aunque sea sin títulos. 10- La ignorancia de nuestro pueblo
hace que muchos sean engañados por loteadores-delincuentes que venden
lo que no es de ellos y después se fugan. Lo hemos visto en varios
programas de televisión. 11- Los loteos generan “mini agricultores”
nuevos, que más temprano que tarde se hacen acreedores a beneficios de
INDAP y redes de apoyo del Estado. Ellos son la mayoría de las veces,
empleados del Estado o del mundo privado, que no aportan a la producción
exportable o comercializable internamente, sino más bien son predios de
autoconsumo. 12- En un país repleto de perros -como es Chile- los
loteos generan en promedio 2 perros por parcela, con la posterior
degradación en jaurías de perros vagos que deambulan por los campos
matando corderos, gallinas y aves silvestres. 13- Para vivir en una
parcela se requiere de agua y no habiendo red de agua potable, se
generan las APR (Agua Potable Rural), para satisfacer la demanda humana.
El riego agrícola pierde prioridad. 14- La mayoría de los proyectos de
parcelaciones no tienen plantas de tratamiento de efluentes ni tampoco
redes de alcantarillado adecuadas, lo que genera acumulación de fecas y
residuos que contaminan napas subterráneas y canales de riego
superficial. 15- Las construcciones que se llevan a cabo en las
parcelaciones, por lo general, no tienen normativa de edificación, no
son antisísmicas y tampoco cumplen estándares de calidad mínimos. 16-
Los accesos a los loteos, al no tener efectivo control de la autoridad,
generan tacos y situaciones riesgosas en términos viales. 17- En los
países desarrollados de Europa, es posible constatar que las autoridades
de los pueblos ubicados en regiones agrícolas son muy estrictos, en
términos de que NO se puede construir cualquier cosa en cualquier parte y
se priorizan los servicios sociales en los pueblos, quedando en el
campo solo las construcciones de quienes viven o laboran en los predios
agrícolas. Así se potencian los servicios de salud, educacional etc.
etc. en los pueblos o aldeas y no de manera desordenada en cualquier
parte. 18- La seguridad en el campo es cada vez

más escasa, toda vez que los delincuentes arrasan en los predios
agrícolas robando maquinarias, fertilizantes, animales, insumos etc. Los
campos son rodeados por parcelaciones de distinta categoría en las
cuales inmigrantes ilegales y nacionales se toman terrenos generando
usurpaciones de difícil remoción. En consecuencia, no creo que se deban
prohibir las parcelaciones, pero éstas deben tener una normativa mucho
mas racional. Se deben aprobar en lugares que preferentemente no sean
agrícolas y que no se reduzca la agricultura, lecherías o ganadería que
aportan a Chile y a sus habitantes. La normativa debe generarse tras un
diagnóstico de expertos y profesionales que no tengan conflicto de
interés y que representen al mundo rural, que es principal afectado por
el caos normativo. El Estado debe dar espacio a que nuevos terrenos
permitan construir casas en terrenos más pequeños en las ciudades o su
entorno inmediato. Las inmobiliarias deben colaborar, denunciando y
aislando a loteadores brujos. También deben entender que los negocios
inmobiliarios deben responder también a una ética mínima que cuide a
Chile, a nuestros hijos y nietos y que permita que ellos disfruten de
nuestros paisajes y campos y no solo de un territorio cuadriculado de
parcelas que atenten contra el medio ambiente y la productividad de la
agricultura. Las cosas se hacen bien, o no se hacen.

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