Para
muchos el pago del arriendo se está transformando en una verdadera
pesadilla. Un alto número de magallánicos han perdido el trabajo en los
últimos dos meses. La situación es crítica. El comercio local estuvo
prácticamente un mes paralizado y numerosas actividades económicas de la
región no pasan por un buen momento. Por
eso, hoy en Punta Arenas existe la imperiosa necesidad de disminuir o,
incluso, postergar el pago de los arriendos, debido a los graves efectos
económicos provocados en la zona, por la crisis sanitaria del
Coronavirus. La petición está dirigida tanto a los arrendadores locales
como a grandes empresas nacionales, debido a la imposibilidad de pagar
gran parte de estos compromisos debido al cierre total de muchos locales
y el despido, suspensión o rebaja de contrato de miles de trabajadores
de la región. Las relaciones entre privados se ven afectadas por el cumplimiento de los contratos de arrendamientos de propiedades urbanas.
Por eso se necesita una actitud de acuerdo, de compromiso, de saber
salir de la difícil situación. Se necesita comprensión, porque no se
puede llegar a la especulación. Y ambas partes deben lograr un
entendimiento. En lo estrictamente legal, no se contempla ningún remedio que suspenda el contrato de arrendamiento por sobrevenir un hecho imprevisto e irresistible para las partes, no contamos con normas así, ni en el
Código Civil y ni en la Ley de arrendamiento de predios urbanos N°
18.101. Los expertos judiciales señalan que de no existir acuerdo, la
única vía será recurrir al tribunal civil a pedir el término del
contrato por el no pago de rentas de arrendamiento, y obtener una
sentencia que ordene el pago de lo adeudado y la restitución del inmueble, trámite que implica contratar abogado, pagar diligencias de notificación, y un proceso que no tomará menos de 2 o 3 meses, quizás tornando más caro la solución de esta problemática.