Magallanes ha sufrido mucho durante la extensa pandemia. Por primera vez en muchas décadas vemos un crecimiento en las cifras de desempleo. Y eso aflige. Y pese a que a nivel nacional los números han mejorado en algo en los últimos meses, siguen siendo preocupantes y quienes más las sufren son los mismos de siempre: aquellos que tienen menos oportunidades, menos redes y, por ende, menos posibilidades de encontrar un trabajo estable. Según el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC, en octubre hubo un tibio aumento del empleo, alcanzando 285 mil nuevos puestos de trabajo respecto del mes anterior. De ellos, apenas el 28% corresponde al sector más vulnerable: las mujeres. En nuestra región obviamente en los próximos meses con alguna reapertura del comercio y con una tibia actividad turística también podremos ser testigos de alguna mejora, pero los planes de reactivación económica del Estado no son suficientes. Se debe tomar conciencia y vislumbrar un camino posible. Ante las deficiencias de las políticas de Gobierno, será el empresariado quien deberá asumir un rol de liderazgo en esta crisis. Las empresas entregan trabajo directo a más del 50% de la fuerza laboral, sin incluir las empresas contratistas, y tienen la oportunidad de proteger y dinamizar el empleo. La posibilidad de mantener o aumentar el personal en las empresas puede tener múltiples impactos positivos. Puede abrir espacios a la innovación, a la diversificación de la operación o a impulsar proyectos que hayan estado paralizados. También puede ser el momento para capacitar en funciones diferentes a trabajadores cuyo trabajo no se puede realizar de forma remota.