La recuperación económica y el Chile que queremos

La contracción económica
actual tiene su origen en una crisis social interna que ha derivado en
una revisión de todo el marco institucional chileno generando
desconfianza en el sistema productivo y también de inversiones. Lo
anterior se vio reflejado hace algunos días al conocerse la fuerte caída
de un 3,4% del Imacec de octubre, señal que es absolutamente
preocupante para el mercado y el mundo político.

En
este contexto, el gobierno quiso jugar sus mejores cartas. Fiel a su ya
conocido y destacado estilo de comunicación clara, oportuna y directa,
hace algunos días el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, quiso
detallar a través de Twitter el alcance de las medidas económicas
anunciadas horas antes junto a otros ministros.

En
dicha plataforma el titular de Hacienda explicó con gran preocupación
que “el Imacec de octubre nos ha revelado que el impacto de la crisis
que vivimos está siendo mayor a lo previsto. Hemos corregido a la baja
el crecimiento de 2019 a un 1,4% y para 2020 nuestra proyección se
reduce a un rango de entre 1% y 1,5%”.

Considerando
esta situación, el gobierno presentó medidas de recuperación económica
importantes, equivalentes a US$5.500 millones y cuyos tres ejes
fundamentales son protección del empleo y de los ingresos familiares,
reconstrucción y reactivación económica, y apoyo a las MiPymes.

Sin
duda, este paquete de medidas apunta en la dirección correcta y ayudará
a millones de familias y pequeños empresarios que atraviesan por una
situación compleja, sin embargo, es igualmente imperativo que haya un
pronunciamiento claro en t
orno a reformas que financien los cambios estructurales que están contemplados
en la agenda social, y además, a que no se cierre la puerta para
discutir reformas estructurales mayores, por ejemplo al sistema de
pensiones, al sistema de AFP, al sistema de salud, de recaudación
fiscal, etc. Todas estas serán señales claras que permitan recuperar la
confianza en nuestra economía ya que, en la actualidad, la revuelta
social mantiene una alta incertidumbre sobre variables esenciales del
ámbito económico, situación que a su vez es agravada por la impunidad de
grupos violentistas que consideran como método legítimo de protesta el
saqueo y la destrucción de bienes públicos y privados.

No
hay más: debemos entender que para recuperar la salud de nuestra
economía y hacer frente al adverso escenario por el cual atravesamos, es
urgente recuperar el orden público, aislar a los grupos violentistas y
ser capaces de condenar -sin distinción- cualquier forma de violencia.

De ello depende nuestro futuro como país. De ello depende el Chile justo que todos queremos. 

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