La
pandemia obligó a acelerar los procesos de digitalización en diversos
aspectos, pero hay un área con un enorme potencial a desarrollar y que
hasta ahora se mantiene en un estado de relativa pausa, pero que más
temprano que tarde nos sorprenderá: la salud.
Las
posibilidades van más allá de un FitBit o un Smarth Watch para contar
pasos o ritmo cardíaco. El Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en
inglés) impulsará que la salud se mueva fuera de los centros médicos,
clínicas y hospitales. En la actualidad, gracias a la creciente
hiperconectividad, contamos con muchísima información de salud, pero
acumulada de forma pasiva. Muy pronto la analítica avanzada y la ciencia
de datos de salud mejorará en forma exponencial la experiencia del
paciente.
La
Inteligencia Artificial nos da la posibilidad de dar sentido y uso a
esa gran cantidad de información para poder desarrollar sistemas
predictivos de salud. Ya existen modelos de deep learning, como el caso
de la StartUp canadiense Anura.ai, que sólo con la cámara de un celular
puede medir, en menos de un minuto, el flujo sanguíneo, predecir la
presión arterial, frecuencia cardiaca y respiratoria, nivel de stress y
riesgo de infarto y ACV del usuario.
A
esto podemos sumar las posibilidades que nos da el 5G, tecnología que
no sólo permitirá contar con más dispositivos “escuchándonos” para
monitorear nuestra salud, sino que, además, se conectarán entre ellos,
permitiendo el cruce de información. Según el World Economic Forum, hoy
existen 20 mil millones de dispositivos conectados y para el 2030 se
pronostica que llegarán a 50 mil millones. Esto nos llevará a un nuevo
nivel de ecosistema de operaciones y procesos interconectados, que junto
a la Inteligencia Artificial, nos da acceso a la opción de tener un
monitoreo permanente en tiempo real para la detección y prevención
temprana de varias enfermedades.
El
IoT en salud no es nuevo; desde el 2004, cuando la FDA aprobó Verichip,
un chip del porte de un grano de arroz que se implanta subcutáneamente
para tener registros de salud de los pacientes, han habido muchos casos
de uso que han tenido un gran desarrollo en diferentes ámbitos.
Sin
duda lo más desarrollado son los relojes y pulseras inteligentes. Según
Counterpoint Research, los ingresos de este mercado este 2020 han
aumentado en nada menos que 20%. Y prácticamente el 70% del mercado se
lo reparten Apple, Garmin y Huawei. Aquí AppleWatch es quién se lleva,
con más del 51%, la mayor parte de la torta del mercado, firma que en
sus últimas liberaciones tiene una apuesta clara con foco en la salud
con funcionalidades que miden nivel de oxígeno en la sangre, ofrecen un
electrocardiograma a cualquier hora y cualquier lugar, entre otras
funcionalidades.
Las
proyecciones conservadoras indican que el crecimiento anual compuesto
de este mercado será de un 24%. Esto quiere decir que el tamaño del
mercado en IoT específicamente en la salud hacia el 2026 será a lo menos
de 3,5 veces de lo que es hoy.
Definitivamente
el IoT, Inteligencia Artificial y el 5G es la “triada de salud
movilizada”, es el futuro que representa la oportunidad de mejorar la
experiencia de pacientes y ampliar las posibilidades de atención y sobre
todo prevención, desde la comodidad del hogar.