La súplica

Un
Padem, con gusto a nada, pesar de la amplia difusión que ha tenido la
aprobación del Padem, lo cierto es que éste no tendrá ninguna
significación, para los profesionales y trabajadores de la educación,
padres y apoderados. No contiene innovación alguna, sino que más bien se
asemeja a una expresión de deseos y un listado de supermercado, que
justifica la súplica por mayores recursos. Esto, porque la educación
publica de administración municipal no da la nota.

A
escasos días que se resuelva la ley miscelánea, lo cierto es que con
prórroga o sin ella, la suerte ya está echada, con suerte se consigue
retener algo de matricula por falta de mayor oferta particular
subvencionada, a lo cual se suma la baja asistencia y los malos
resultados. O sea, el Presidente Gabriel Boric, tiene razón, otra cosa
es con guitarra, ya no bastan las excusas o el achacar culpas a las
administraciones anteriores o dar explicaciones tales como que el
Presidente del Directorio y Alcalde, ignora el contenido de los
contratos colectivos de los trabajadores de su dependencia, es cosa de
hacer un análisis comparativo de los diversos instrumentos para
verificar que los beneficios concedidos sin análisis alguno de
contabilidad de costos es responsabilidad de esta administración, y que
los trabajadores tienen el derecho de exigir el cumplimiento de los
compromisos asumidos. Esto tendrá enormes implicancias a futuro, pues
las deudas por beneficios y prestaciones laborales asumidas antes del
traspaso son de cargo del sostenedor, no son transmisibles a los nuevos
servicios locales, tampoco habrá condonación, excepto respecto de los
anticipos de subvención cuyas cuotas se hayan cumplido oportunamente.

Esta
administración no ha sido diferente, con la sola excepción del ex
alcalde Juan Morano Cornejo, que aprovechó todos los recursos legales y
la normativa de su tiempo, para optimizar los recursos humanos, los
demás no han sido capaces de asumir los costos políticos que conlleva
realizar un ajuste de dotación. Por el contrario, ésta se ha
incrementado, presentando la mayor desproporción en Chile, entre
trabajadores Asistentes de la Educación y Profesores.

La
Cormupa es la mayor empleadora de la región, su saneamiento y traspaso
generará cesantía y dejará un municipio empobrecido que deberá asumir
las deudas con cargo al fondo común municipal, éste será el costo
político real, el legado de esta administración, que no ha tenido el
contrapeso de un Concejo Municipal que cumpla su rol fiscalizador.

Tarde
o temprano el nuevo Servicio Local, deberá asumir el costo de ajustes
masivos y eventualmente la fusión de establecimientos educacionales, ni
la creciente migración parará el proceso, siendo por lo demás una
vergüenza que se exhiba a la educación publica de todos y para todos,
como la educación para los migrantes, marginados y desesperados que no
tienen otra opción. Esta explica la creciente reacción de estudiantes
que desmotivados dejan de asistir o que tienen estallidos de violencia,
consecuencia de la frustración y falta de reales oportunidades.

En
el Padem, todo esta perfecto, es el mundo de papel donde prima la
fantasía, allí las escuelas funcionan, entre corrida de lápiz por la
asistencia y los retiros voluntarios que solo en apariencia resuelven el
problema, ante la mirada indiferente de quien manifiesta desconocer lo
que se ha contratado y pagado en su nombre y representación.

¡Impresentable!,
el que tiene el mando tiene la responsabilidad. Cuando se falta a este
principio ningún funcionario administrativo está a salvo, el miedo
paraliza y genera aun mayor ineficacia en el conjunto del sistema,
porque la señal es clara, la responsabilidad siempre será de algún
desventurado mando medio. Total, ante la comunidad el problema se
presenta resuelto entre fotografías, reuniones y las eternas súplicas
por mayores recursos, a un Gobierno que no tiene responsabilidad alguna
por las malas decisiones de quienes han tenido autonomía para resolver y
contratar.

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