Los
emprendedores, comerciantes y pequeños industriales en la Región de
Magallanes, han pasado ya largo tiempo enfrentando adversidades, ellos
son nuestros familiares, amigos y vecinos, personas normales, que
decidieron apostar por emprender y dejar un empleo convencional, para
crear una empresa que pueda emplear a otras personas, en muchos casos,
ser pequeño empresario significa no tener horario, dedicarse por
completo a sus clientes y postergar privilegios como vacaciones y
feriados, eso lo veo con cada amigo que es micro empresario, con el que
entrega servicios de gasfitería, con el que tiene una botillería y sobre
todo con el que tiene la panadería que son relevantes en nuestra
economía regional.
El
chaparrón que sufre las micro y pequeña empresa ha sido constante, ha
sido una tormenta perfecta y desmotivado al más fuerte de los
empresarios a pequeña escala, el octubrismo lleno de violencia afectó a
locales comerciales con destrucción y delincuencia, terminado lo
anterior llegó la pandemia que debió modificar la forma de hacer
negocios, entregando los bienes y servicios de una forma diferente, en
donde las pequeñas empresas debían sobrevivir, a esto se sumó la
incertidumbre constitucional que afectó a la economía y últimamente las
empresas deben enfrentar una reforma tributaria latente, la Ley de 40
horas, el aumento de la cotización previsional y el aumento del sueldo
mínimo. Las empresas podrían cumplir todo esto acorde a la ley, pero con
una economía pujante, el empleador de empresa pequeña quiere generar,
aunque sea un puesto de calidad, ya que el empleador es quien sostiene
el gran peso de la empresa y quiere aportar a la sociedad empleos
formales, que entreguen dignidad a una persona y a una familia, para
ello esta toda la voluntad de cumplir la ley, pero el ecosistema
empresarial debe estar en línea con estos desafíos que se le exigen.
La
prioridad del gobierno debe estar en hacer crecer la economía, darle en
dinamismo que tenía antes, todos los pequeños empresarios quieren
cumplir con la ley, ante esto está la oportunidad de la informalidad
laboral, porque al no poder cumplir con estas reglas, miles de empleados
se verán tentados en seguir trabajando sin un contrato laboral, sin
leyes previsionales, sin protección en seguridad y sin pagar impuestos
que para el gobierno es relevante, causando un gran retroceso en tener
empleos de calidad. Se debe cuidar a quien genera empleos, pero se deben
dar las condiciones para fomentar esta instancia laboral, incentivando
la inversión en la región.