La semana pasada pudimos ver que se llevó a efecto la tan anhelada visita a La Araucanía, que desde el inicio de su gobierno se le estaba solicitando al Presidente de la República; desde luego no fue lo esperado, pero al menos concurrió, aun cuando nunca se había visto un mayor despliegue de tropas para proteger a un Presidente en una visita a algún lugar del país; y si estaba todo normal, ¿qué hacía necesaria tanta protección? La respuesta no se hizo esperar, aun
cuando debió ser más categórico, una primera lección claramente lo
constituye el hecho que al menos reconoció la existencia de terrorismo
en la región;
no lo dijo de esa forma, sino señalando que ha habido actos de
terrorismo, bueno, algo es algo, pero debemos aclarar que no se trata de
actos aislados de terrorismo como el
ejemplo que puso del Molino Grollmus, por el contrario, son actos de
carácter permanente en que se está operando bajo un método terrorista,
prácticamente no hay día en que no exista al menos un hecho de
características claras en cuanto a que se está frente a un actuar de
manera organizada, permanente y persistente destinada a generar terror
en la población de la zona y de esa forma quebrantar la voluntad de la
gente que habita en esa zona geográfica a la que por vía del terror se
les destruyen sus propiedades, sus herramientas de trabajo y se les
trata de forzar a hacer abandono de esa porción territorial; de modo que
no son actos terroristas de carácter aislado, sino permanentes y
organizados; y que conforme al deber
de protección del bien común de la población exige que en la zona se
adopten medidas más enérgicas para terminar con el flagelo al que está
sometida la gente de la zona y empoderar a las fuerzas encargadas del
orden público para dar solución a tan grave situación, asumiendo el
costo de lo que eso signifique. Una segunda lección clara y que es hora que asuma de una vez el Gobierno,
es que en la zona no hay un problema étnico, no hay un problema entre
mapuches y personas que tengan otra ascendencia, los mapuches y los
descendientes de españoles, alemanes, italianos y otros, no solo
han convivido por siglos en la zona, sino que en ella se ha producido
un nutrido mestizaje que ha contribuido a formar la nación chilena; la
gente ha compartido estudios, trabajo y esfuerzos conjuntamente, sin
importar su origen étnico; y la acción
terrorista atenta por igual en contra de personas de distinta
ascendencia incluyendo a personas de origen mapuche que han visto
perderse sus bienes consumidos por el fuego que han encendido elementos
terroristas, de manera que no se debe aceptar bajo ningún punto de vista
que se hable de conflicto mapuche, porque no lo es, sino que se trata
de un asunto delictual de carácter terrorista y/o narcoterrorista, de
robo de maderas y de usurpación de tierras de manera organizada, en la
que además tienen participación personas de distinto origen étnico e
incluso extranjeros, de modo que no le sigan faltando el respeto al
pueblo mapuche atribuyéndole hechos de esa índole. Una tercera lección, que el Gobierno
debe aprender, es que cualquier medida que se adopte debe ser efectiva y
no efectista, pero lo primero que hace es anunciar una medida que no le
va a servir de nada, porque es efectista pero no efectiva, pretende dar
aun
una mayor estrictez a la Ley de Control de Armas, lo que no va a servir
para nada, porque ella afecta fundamentalmente a las personas
respetuosas de la ley, que tienen sus armas debidamente inscritas para
defensa, deporte, caza o colección, sin que ninguna de esas armas sea de
las que usan los delincuentes, menos aun los delincuentes terroristas, es más, las armas de ese tipo de delincuentes
ni siquiera se pueden comprar en las armerías, mucho menos inscribir,
ya que corresponden a armamento de uso bélico cuyo porte y tenencia es
constitutivo de delito para los civiles; corresponde a armas de
funcionamiento completamente automático cuyo porte y tenencia es ilícito
y penado por la ley, de modo que no corresponden a las armas inscritas;
y dar una mayor estrictez a una ley
que ya es una de las mas estrictas del mundo a los únicos que va a
afectar es a las personas respetuosas de la ley, a las personas que no
utilizan sus armas para la perpetración de delitos; y, a contrario
sensu, a los únicos que va a favorecer es a los delincuentes, ya que si
quita la posibilidad de defenderse a las personas que respetan la ley, a
quien va a estar favoreciendo es a los delincuentes, que actuarán con
mayor ferocidad, libertad e impunidad en contra de sus víctimas sin la
posibilidad de tener un grado de contrapeso. Si el derecho a la vida es
un derecho fundamental, también debe serlo el derecho a adquirir, tener y
usar los elementos necesarios para proteger la propia vida y la de
nuestras familias. De aquí se extrae el corolario de esta lección, si
contar con un helicóptero, cien policías armados y dos francotiradores
especializados para proteger al Presidente es bueno, no se visualiza que
si las armas son buenas para proteger a la autoridad, no pueden ser
calificadas de malas para proteger a nuestras familias. No al desarme de las personas respetuosas de la ley.