A veces, las noticias negativas van poniendo
mantos de pesimismo en la ciudadanía y no deja que las buenas nuevas
brillen como debieran. En 10 meses el Gobierno del Presidente Gabriel
Boric ha tenido avances y logros que nos dicen que vamos por buen
camino.
Pese
a los malos augurios de varios economistas, la realidad hoy nos dice
que las políticas lideradas por el Ministro Marcel han sido correctas;
recuperando el peso frente al dólar, se reduce la inflación; incluso,
terminamos el 2022 con superávit respecto a la ejecución del
Presupuesto, fruto de un considerable ajuste en el gasto y el aumento de
los ingresos, cosa que no sucedía hace más de 10 años.
En
materia de trabajo, ya nos encontramos en el último trámite legislativo
para que el proyecto de “40 horas” de la jornada laboral sea una
realidad, y ya este año el sueldo mínimo aumentó a $410.000.
Para
la clase media se ha entregado una batería de medidas que busca darles
seguridad social, partiendo por el fin del copago en las atenciones en
el sistema público de salud para todos quienes son parte de FONASA y
bajar en más de un 20% los tiempos para atenciones médicas,
odontológicas e intervenciones quirúrgicas, gracias a un plan especial
que nos ha permitido inyectar más recursos al sistema de salud.
Estos
son sólo alguno de los ejemplos en donde se ve la mano de un Gobierno
transformador, que va cambiando los paradigmas de los derechos sociales,
pero que no deja las urgencias de lado y los desafíos que emergen día a
día.
Pero,
sin lugar a dudas, el primer mes del 2023 nos deja una gran
satisfacción, y lo escribo en mayúsculas…la ley t.e.a. ho es una
realidad.
Fue
en el 2021 cuando familias, organizaciones y profesionales irrumpieron
en la agenda pública para reclamar y exigir el reconocimiento del Estado
en un proyecto que buscaba establecer, promover y garantizar la
atención médica, social y educativa, así como la protección e inclusión
de las personas con trastornos del espectro autista.
Hoy
ese esfuerzo ha rendido sus frutos y son cientos de familias las que
hoy celebran este nuevo marco administrativo que asegura los derechos a
la igualdad de oportunidades y el resguardo de las inclusiones sociales
de los niños, niñas, adolescentes y adultos con T.E.A.
En
Chile, uno de cada 600 niños y niñas era diagnosticado con esta
condición, hoy se estima que ese porcentaje es de uno cada 54. Por ende,
es una necesidad y obligación abrazar, reconocer y respetarnos en
nuestras diferencias.
Quiero terminar con la frase que el Presidente anunciaba este proyecto de ley: “No están sol@s. Avanzamos”.