El término
“laissez-faire” (dejar hacer) es de origen francés. El cual fue
utilizado inicialmente para denominar a un tipo de política que
implicaba una mínima injerencia del gobierno en los asuntos económicos y
sociales.
El
liderazgo laissez-faire, también llamado liberal, se considera un estilo
de “ausencia de dirección”. Es exactamente lo contrario al liderazgo
autoritario. En este último los seguidores asumen una actitud pasiva.
Mientras que el liderazgo laissez-faire se caracteriza porque son los
seguidores quienes son los protagonistas y su comportamiento es activo.
Bajo este estilo de liderazgo se les da a los subordinados la mayor
libertad de acción posible. Aquí el líder establece al inicio del
trabajo un objetivo general y confía en que los subordinados actuarán de
la manera más beneficiosa posible para lograrlo. Los líderes no
intervienen en el trabajo ni en la toma de decisiones del grupo, esta la
delegan en los subordinados. Es decir, permiten que trabajen solos en
las soluciones y en la adopción de decisiones. Este tipo de líder
presta al grupo escaso apoyo y orientaciones. Aunque facilita los
recursos para hacer el trabajo, pero sin supervisión del proceso. Aquí
el líder cumple un rol de apoyo, dándoles a sus subordinados las
herramientas que estos requieren para resolver cualquier problema de
manera autónoma. También puede resolver dudas o prestar ayuda cuando sea
necesario, pero siempre respetando las decisiones de aquellos que están
por debajo de él. Los integrantes del grupo no están sujetos a ninguna
regla, el líder no les dice lo que deben hacer, ni en que deben dedicar
su tiempo. Bajo este estilo de liderazgo los seguidores pueden
equivocarse y aprender de sus errores y realizar aquellas acciones que
crean que son las más convenientes para alcanzar los objetivos del
grupo. Además, los subordinados saben que no van a ser castigados si
cometen algún error o realizan algo de una manera que no sea exactamente
lo que querría el líder. Es decir, no se penalizan los errores. Como
el trabajo es independiente o autónomo, si llegase a surgir el trabajo
en equipo se generará de forma espontánea.
Algunas
investigaciones respecto a este tipo de liderazgo indicaron que:
promovía menor rendimiento. Asimismo, los subordinados podían perder el
sentido de los objetivos, orientándose en menor medida hacia los
resultados. Esto puede llevar a que los objetivos importantes no se
alcancen a tiempo. Incluso si se carece de un plan se puede llegar a un
estado caótico.
Igualmente
se sabe que el liderazgo laissez-faire puede ejercerse frente a equipos
altamente especializados. En especial cuando son capaces de organizarse
para realizar todas las funciones requeridas. Además cuando saben
establecer prioridades en relación a qué tareas son más urgentes que las
demás. Igualmente, este estilo de liderazgo es particularmente adecuado
para organizaciones que trabajan de manera creativa y artística, puesto
que un estilo de liderazgo jerárquico o autoritario extinguiría
rápidamente la innovación y la creatividad.
Continuando con los diferentes tipos de liderazgos, en el próximo comentario se dará a conocer el liderazgo democrático.