Esta
semana firme #quevuelvaBaquedano. Impresionado por el ninguneo que la
actual alcaldesa de Providencia ha hecho de su estatua, de uno de los
grandes héroes de nuestra Historia Patria. Ni siquiera debería estar en
discusión la reinstalación de su monumento que como pocos lo merece.
Paralelamente, el ex presidente Piñera ha reconocido que en octubre de
2019 fue objeto de un golpe de Estado, y que para salvarse entregó la
Constitución y el régimen político y jurídico a una revolución
neomarxista. Como ocurrió. Así, sin arrugarse ni avergonzarse. Todo el
país sabe que esa alcaldesa es persona de su confianza y sector que le
abre camino a una segura nueva candidatura. Entonces me cuestiono, ¿cómo
pudimos llegar a esto, en que los héroes y patriotas son denostados y
ninguneados, mientras los traidores a su juramento de hacer cumplir las
leyes, son ensalzados y se jactan de su cobardía? Evidentemente, la
moral de nuestro país está en muy mal pie, solo esperamos la
inteligencia no siga deteriorándose.
Terminado el manoseado show “50 años”, el tema que los poderes
facticos pusieron en tabla para seguir tapando la realidad nacional y
mundial-incluida advertencia de nueva pandemia por la OMS- es el debate
constitucional, continuación de aquel “golpe de Estado” que nos terminó
de aniquilar como país. Así, mientras la situación económica sigue
deteriorándose, mientras ya no puede ocultarse de la expansión del
crimen organizado y el “Tren de Aragua” , el país debe distraerse por
imposición de la clase política transversal, la única que ha ganado y
puede ganar con el resultado del proceso constituyente artificial, que
ilegítimamente negoció e impuso aquel ex presidente en contra de sus
deberes, en una expresión más que para la clase política “gobernar es
negociar”.
He querido relacionar ambos hechos tan recientes, porque demuestra en
su crudeza lo bajo que hemos caído, la distorsión de valores. El honor
no existe o no vale nada, todo es un negocio, un vil negocio, se vende
la Patria, se vende a la madre y a los hijos. La constitución se
negocia, las disposiciones en elaboración también se negocian, e
ingenuamente algunos creen que una nueva carta fundamental le dará
estabilidad y crecimiento al país, ¡que pobreza mental, que cobardía
encubierta!
El
proceso constituyente iniciado en octubre de 2019 está enmarcado dentro
de las políticas globalistas y de la ONU, para asegurar la aplicación
de su agenda 2030 y la entronización formal del Nuevo Orden Mundial. A
nivel constitucional, supeditando a los estados como el nuestro a las
directrices “multilaterales” irrenunciables, en que las normas
internacionales prevalecerán sobre nuestras normas internas. Obviamente
los mejores exponentes de ese globalismo
son los sectores promarxistas, el internacionalismo proletario es uno
de los paradigmas de Karl Marx. Pero también gente “de derecha” están
alineados, negocios son negocios. La situación global solo empeora y de
eso se trata, que se llegue a un punto en que las personas de todas las
naciones clamen por un nuevo orden mundial que imponga un sistema que
calme el miedo, el hambre y la angustia. El precio a pagarse es y será
altísimo.
Por ello, se trata
de seguir con este engaño, hacer pensar que la constitución solucionará
todo, y que tal o cual candidato será la solución después. Nada más
falso. Este país está lleno de candidatos, se dice el criterio y la
capacidad son lo mejor repartido, todos creen tener suficiente, pero no
es así. Chile requiere líderes, conductores para tiempos muy difíciles
que ya están y peor los que vendrán. Seguir en esta falacia de las
candidaturas solo incrementara el caos y la frustración mientras sigue
la aniquilación de Chile. ¿Se ha dado cuenta como hace meses
desaparecieron las noticias sobre ingreso ilegal de inmigrantes desde el
norte? Pero eso continua, nuestro país es cada día menos chileno, con
esta u otra constitución, la nación chilena va siendo sobrepasada y de a
poco se extingue, cada día más dominada por criminales, corroída por la
corrupción consustancial a lo anterior. Y la pobreza, somos cada
día mas pobres en un país que no crece y no podrá hacerlo mientras este
proceso globalista revolucionario no termine. Y después solo saldremos
adelante si resguardamos
nuestra identidad y con la conducción adecuada. Cualquiera puede ser
candidato, cualquiera puede ganar una elección -sino pregúntenle a
Boric-, pero gobernar un Estado destruido es tarea ya de titanes. No
tenemos líderes, el sistema se ha encargado de impedirlos. Si no
superamos esto, estamos perdidos.