¿En cuántas ocasiones ha dejado sus necesidades en un segundo plano? ¿Cuántas veces ha accedido o se ha callado y ha dicho “sí” cuando en realidad quería era decir “no”? ¿Cómo se ha sentido después? Pues bien, estas son claras señales de faltas de límites.
Los límites personales son las barreras que las personas imponen en sus relaciones con los otros. Una persona con límites sanos sabe decir “no” a los demás cuando quiere, pero también se siente cómoda con la intimidad y las relaciones cercanas. Establecer límites también ayuda a mantener relaciones saludables y equilibradas, ya que permite comunicar claramente las expectativas y necesidades personales a los demás. Además, esto ayuda a evitar situaciones potencialmente dañinas Así, es posible cuidar tanto el bienestar emocional personal como social.
Hay personas que tienen límites rígidos las cuales se caracterizan porque pueden parecer distantes, tienen pocas relaciones cercanas, es poco probable que pidan ayuda y son muy protectoras de la información personal. Por el contrario, las personas que tienen límites permeables se caracterizan por compartir información personal en exceso. Se le dificulta decir “no” a las peticiones de los demás. Se involucran demasiado en los problemas de los otros, temen el rechazo si no cumple con las expectativas de los otros, incluso aceptan el abuso o la falta de respeto.
Las personas con limites saludables: saben respetar las opiniones propias y respetan los valores que guían su conducta y no los comprometen para agradar a los demás. Comparten información personal de forma adecuada (no la comunica en exceso ni lo contrario) saben reconocer sus deseos y necesidades personales y puede comunicarlos. Además, aceptan cuando lo otros le dicen “no”
Sin límites adecuados, una persona puede terminar sintiéndose agobiada o agotada o incluso resentida con los demás. Poner límites es una forma de ser respetuoso y considerado consigo mismo y con los demás, ya que permite decir «no» de manera clara y directa, evitando confusiones o malentendidos.
Algunas formas de poner límites son las siguientes:
-La manera más simple de hacerlo es la siguiente: “No puedo, lo siento”, “Por favor, deje de hacer esos comentarios, porque me hacen sentir molesto”
– La forma empática de poner límites ‘podría ser: “Entiendo cómo se sientes, pero hacer esto que me pide en este momento me agobia”.
-Reiterando el mensaje: “Como ya le dije, me efecto cada vez que hace eso”, “Le vuelvo a repetir, me afecto cuando hace eso, deje de hacerlo, por favor”.
-Aplazando la situación: “En este momento tengo mucho trabajo, lo siento, mañana lo puedo ayudar”
-Buscando el acuerdo: “¿Busquemos una fecha que nos acomode a ambos, para hacer este plan que me propone?”
-Otros ejemplos podrían ser: “Es muy buena idea, pero ya tenía pensado hacerlo de esta forma”, “Aprecio su opinión, pero ésta es mi decisión”.
Recuerde que saber poner límites no es una actitud egoísta, es una forma de salvaguardar su salud mental e igualmente de cuidar las relaciones con los otros.