Ser
región isla, zona extrema y con un clima especialmente duro hace de
Magallanes una región difícil para la vida, lo que se compensa con otros
factores que teníamos como región, que eran la vida familiar y la
tranquilidad, esta última ya perdida. Los que vivimos por estos lares,
sabemos que esos factores geográficos y climáticos son incontrolables
por el ser humano, y es por ello que para mejorar la calidad de vida de
los Magallanes se requiere de autoridades conectadas con aquellos
factores que se pueden controlar, como la economía y el costo de vida.
Pero
si los resultados económicos de la región habían sido paupérrimos el
2023, el primer trimestre de este año da cuenta de que podemos estar aún
peor. El desempleo aumentó respecto del año pasado, según lo informó el
Instituto Nacional de Estadística (INE), que entregó la cifra de
desempleados correspondiente al trimestre móvil enero-marzo 2024, que
fue de 6.9%, creciendo en 2,7 puntos porcentuales en los últimos doce
meses. Las personas desocupadas subieron 70,8% en la región. Respecto
del costo de vida, la región parece Dubái… Los combustibles rozando los
$1.500 en Punta Arenas, y superando esta cifra en Porvenir y Puerto
Williams, lo que afecta el bolsillo de cada uno de quienes tenemos auto,
y por supuesto aumenta el valor de cada producto que “importamos” desde
el resto del país, porque el costo del diesel y del transporte sigue
aumentando en consonancia con el aumento del precio en general. No está
demás preguntarse ¿cómo viven los adultos mayores que reciben las
paupérrimas pensiones del sistema fracasado de las AFP`s?. Respecto de
la seguridad, Magallanes ya no es lo que era antes, robos, asaltos,
narcotráfico, llegada de drogas duras y fábricas de drogas sintéticas
son las heridas que dejarán profundas cicatrices en nuestra juventud.
Y
mientras la comunidad Magallánica en general sufre por el permanente
aumento de los precios de todo, por las pensiones de miseria para
nuestros adultos mayores y el creciente clima de violencia y
delincuencia en nuestra región y el país, en Narnia (donde viven
nuestros parlamentarios y otras autoridades) siguen priorizando
proyectos de Ley que solo les importan a ellos(as), como el del sistema
político para “ordenarlo” y “asegurarse el chancho”, sin llegar a
acuerdo aún respecto de las reglas de uso de la fuerza (RUF) para
aumentar las medidas de seguridad, manteniendo por más de 4 años
pendiente la reforma de las pensiones para nuestros adultos mayores, y
mirando de reojo el aumento sostenido del precio de los combustibles
(total como a ellos(as) se los pagamos nosotros con nuestros impuestos
les da lo mismo), y sin hacer absolutamente nada por avanzar por lo
menos en una rebaja diferenciada para las zonas extremas del impuesto de
los combustibles y de reducción del costo de vida.
Absolutamente
al debe están también el Gobernador Jorge Flies y su Consejo Regional,
los que deberían ser aún más proactivos ante la inacción de nuestros
parlamentarios, y proponer e implementar soluciones de carácter autónomo
y regional.