Los bordes del precipicio

Cuando
se van decantando posiciones después el 7 de mayo, en que claramente
los perdedores son el gobierno revolucionario de Boric, y la clase
política tradicional, de izquierda y la de derecha aparente, el país va
cayendo en una vorágine de temas constitucionales procedimentales, en lo
formal, muy poco de fondo. La clase política sigue en su mediocridad y
ceguera infinita, centrada en hechos y cifras, pero incapaz de ver y
analizar la realidad. Siguen vendiendo la mentira de que lo
constitucional va ser la salida de todo y la solución de todo. Los
medios de comunicación, cooptados por este sistema, ocultan e inhiben la
posibilidad que el inconsciente colectivo de este país despierte y se
exprese de verdad, cuestionándose el por qué seguimos metidos en el tema
constitucional, después que el proceso constituyente del año pasado fue
contundentemente rechazado, y esa votación más encima se incrementó el 7
de mayo, ya que solo hay que sumar los votos republicanos con los
nulos, blancos y abstenciones, absolutamente adjudicables a votos
contrarios a un proceso que se s
abe
ilegitimo y falso. Mientras tanto, el país se cae a pedazos, no hay
área de la actividad e interés público que no esté peor cada mes, tanto
así que si dicen que la inflación está cediendo- lo cual es un mero
ciclo-, por otro lado, el desempleo real sube inmisericordemente. Y si
Ud. tiene dudas de que estamos en medio de una recesión, en vez de mirar
las cifras mentirosas de Hacienda, ¿se ha dado cuenta de lo demorosos
que están los pagos? Es que muchos ya no se acuerdan como era.

Todos,
absolutamente todos los problemas que asfixian al país, se tapan y
postergan, ahora con mayor razón, no hay siquiera visos ni planes de
solución. No se saca nada con prorrogar estado de emergencia en el
norte, si no se cierran efectivamente las fronteras. Nada se saca con lo
mismo en el sur, si no hay planes de ataque y eliminación del
terrorismo. No se puede levantar la economía del país sin impulsar el
crecimiento, no pueden desmantelar la delincuencia y el crimen quienes
de toda la vida han odiado a las policías y al orden establecido y han
hecho apología del delincuente. Así, en todos los ámbitos, los
paradigmas de la insurrección se siguen manteniendo e incrementando,
siguen con su ideología de género, la destrucción de la educación, la
sexualización de la niñez. Y sería interminable la lista de lacras que
tratan de taparse con el “proceso constituyente”.

Es
importante no nos extraviemos en las ideas y actuaciones. La
deconstrucción institucional partiendo por la constitución, es obra de
quienes hoy detentan el gobierno, y lo lograron a sangre y fuego,
implantando el terror. Pero nadie va a creer que Boric es un líder
revolucionario, sabemos es un señuelo carente de competencias para nada,
puesto ahí por quien maneja el proceso chileno, el Nuevo Orden Mundial y
la Agenda 2030 de la ONU. No existe ninguna otra explicación p
ara
este segundo proceso, y para que el fracasado gobierno aún se mantenga.
El anterior y el actual proceso constituyente sabemos beneficia a este
gobierno ya rechazado y casi odiado por la gran mayoría. Esa gran
mayoría no va a aceptar una nueva constitución firmada por Gabriel
Boric, sería premiar al líder aparente de la destrucción del país, y
sería una traición casi tan grande al país como la de Sebastián Piñera,
que Republicanos “le haga” una nueva constitución a Boric. La realidad
ya comienza a hablar en todas partes: en diciembre se va a rechazar lo
que sea se postule, ya sabemos que será pro gobierno mundial y para la
gloria de Boric. No, el rechazo será el próximo paso y después solo
queda otro: hacer que Boric dimita y termine est
e
desgobierno absoluto, un fracaso que la Historia querrá olvidar. Y para
eso las fuerzas patriotas y libertarias deben organizarse
concienzudamente, porque recuperar el país no será fácil, habrá muchos
enemigos, será peor que muchos terremotos y tsunamis juntos en daños,
porque no es solo material, es moral, es de integridad y honor nacional.
Este proceso pau
teado, con bordes inaceptables y negociados por cúpulas miserables, son los bordes del precipicio en que Chile va cayendo.


Solo espero más voces se levanten en nuestro país y se clame con
firmeza “dejen de mentirnos, exigimos la verdad”, porque todos sabemos o
debemos saber la verdad de lo que ha ocurrido realmente y está
aconteciendo. No vivimos en democracia, eso también es mentira, vivimos
en el reino de las apariencias, en la Matrix de la saga.

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