Los jóvenes, los llamados a revolucionar el mundo del emprendimiento

En
los tiempos actuales es muy importante destacar el rol de los jóvenes
para potenciar el emprendimiento en nuestro país. Partir una startup es
un gran desafío, y los jóvenes, al no tener hijos y tener toda la vida
por delante, son los primeros llamados a asumir riesgos. Por eso es tan
importante tener una mirada comprensiva de lo que les facilita y desafía
a la hora de emprender.


Emprender es partir sin sueldo, sin comprarte un auto, sin
liquidaciones de sueldo para pedir un pie. La gran mayoría de los
jóvenes ya se endeudó para estudiar, lo que genera más aversión al
riesgo. Tu entorno tendrá un sueldo y eso te va a tentar a renunciar,
por eso es importante recordarnos los beneficios de apostar por
emprender: independencia financiera y autonomía en el uso de tu tiempo.


Tenemos que celebrar los cambios culturales y sociales que hemos vivido
y que potencian la ruta emprendedora: dar más garantías sociales
facilita que las personas tomen más riesgo. Si, que te vaya mal, no
implica que tu salud o tu educación estén en juego, más personas se
atreverán y podremos aprovechar el maravilloso talento distribuido en
todas las clases sociales. La mirada conciliadora entre desarrollo
económico y equidad que está teniendo el país me llena de optimismo.

Otro
elemento cultural relevante es la evolución en la cosmovisión del
éxito: antes el objetivo era exclusivamente tener trabajos seguros, con
poco factor de riesgo, en cambio ahora, la persona emprendedora es vista
como alguien “movido y jugado”, fenómeno que se potencia por lo
inspiradora que son las historias de startups exitosas creadas por
jóvenes, como Betterfly o NotCo, que dieron el salto al vacío y
terminaron siendo empresas unicornio.


Hoy, estamos en un excelente escenario para potenciar el emprendimiento
en los jóvenes: la globalización permite no acotar tu mercado solo a
Chile y soñar en grande. Programas como Start-up Chile o los campeonatos
Nada Nos Detiene tienen en la base invitar a los emprendedores a
escalar y comerse el mundo.


El trabajo remoto, un legado de la pandemia, también es una
oportunidad. Con modelos más flexibles, hoy es posible vincularse con
profesionales de diversas partes del mundo, con distintas culturas,
permitiendo no sólo que los mejores talentos se desarrollen en sus
negocios, sino que además conociendo mejor a la sociedad y respondiendo
mejor a sus necesidades, lo que les hace más fácil la expansión a nuevos
mercados.


Esta generación de jóvenes entendió que los cambios generan nuevas
oportunidades de negocios y que cualquier idea, por mínima que sea,
puede terminar siendo un gran emprendimiento. Lo único que hay que tener
claro es que hay que asumir riesgos y estos pueden ser muchos, pero hay
que atreverse a dar ese salto, para poder vivir de lo que a uno le
apasiona. Estar al fin del mundo ya no es una excusa.

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