“No
hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que ese que no
quiere ver”…. un viejo dicho de otrora, plenamente vigente hoy en
nuestra Patria y en nuestra amada región.
¿Y cuál es la explicación para esta sordera y esta ceguera?
Yo
lo tengo muy claro y lo he leído en los rostros y actitudes de
dirigentes de las dos almas (¿?) del conglomerado comunista – frente
amplista y los platitos de arroz político que están administrando por
estos días, nuestro Chile, lindo y querido, pero ya no tan grande como
nos gustaría a todos.
El
aplastante triunfo del Partido Republicano en las recientes elecciones
de consejeros constitucionales no ha sido capaz de hacer que esos
dirigentes, sectarios, soberbios y que sienten que se las saben todas
sin mayor base que no sea su adoctrinamiento y violencia en el pasado
reciente, abran los ojos y destapen sus orejas.
Los
chilenos rechazamos los nuevos intentos de dominar el organismo que
pretende dar vida a un anteproyecto de Constitución, que se parezca
mucho al que ya fue rechazado el 4 de septiembre pasado, y vender “una
pomada” refundacional que, les guste o no, ponga a la Patria, la grande y
la chica, en la senda que lleva, indefectiblemente, a una sociedad tipo
cubana, venezolana, nicaragüense o norcoreana, por citar sólo algunos
casos más conocidos… Con realidad en la mano y sin “campaña del terror”.
Los
chilenos, los magallánicos, hablamos en las urnas en forma clara,
precisa y contundente, al apoyar los planteamientos republicanos.
Estamos cansados de volteretas, de demagogia voluntarista, de narco
terrorismo, disfrazado de causa mapuche, de delincuencia común, narcos
incluidos, de carestía de la vida, de cesantía, de listas de espera,
entre muchas cosas aún sin resolver, como el CAE, a casi un año y medio
de nefasta gestión.
Los
“bonitos” no alcanzan a paliar el alza de los precios de productos de
primera necesidad; tampoco protegen a la clase media y a los más
vulnerables de los “portonazos”, de los robos, de los asaltos o de las
balaceras.
Pero
La Moneda y el aumentado aparato burocrático – con 56 mil nuevos
compañeros contratados con buen sueldo y otros miles que recibieron
pensiones “de gracia” de más de 650 mil pesos cada uno por haber
contribuido a quemar medio Chile en el estallido extranjero –
delincuencial, no escucha ni ve esa realidad. Su único afán actual y de
más de un pajarraco y/o pajarraca, es atacar a los vencedores del
domingo, limpiamente y con holgura, si opta por hacer lo que siempre
declararon: hacer de Chile el gran país que construimos todos, con
esfuerzo, con sacrificio, con risas, con llantos, es decir RECUPERARLO,
RECONSTRUIRLO al alero de principios fundamentales como lo son DIOS, LA
PATRIA, LA FAMILIA, LA LIBERTAD….