En
políticas públicas existen sacrificados o zonas de sacrificio. Alguien
debe “pagar el pato”, en el mediano o largo plazo, por un beneficio
para “la mayoría”.
Las
antiguas civilizaciones elegían el sacrificio humano. En el caso del
Imperio Inca, ellos tenían el ritual denominado “capacocha”, en el cual
sacrificaban hijos(as) de caciques de pueblos sometidos o aliados.
Estos eran sedados con coca y chicha para evitar el sufrimiento, siendo
sacrificados en un ritual solemne y después momificados. Ahora ¿Por qué
una persona con poder sacrificaría un hijo? Un estudio dice que, para
los poderosos era una estrategia política para ganarse el favor del
Emperador y obtener mayor poder. Hoy, los sacrificados son diferentes.
El
ministro Marcel defendió en forma consecuente el proyecto de
autopréstamo de fondos de pensiones presentada por el Gobierno ante el
Congreso. Este préstamo es de un 5% del total del fondo de pensiones,
con tope de 30 UF, y para cotizantes que estén a 5 años de pensionarse.
Pero, por otro lado, nos sorprende con el proyecto de Ley de garantía
estatal del 10% de pie para créditos hipotecarios para viviendas de
hasta 4.500 UF ($158.548.410). Actualmente los bancos exigen un 20% de
pie.
Tenemos
las tasas de créditos hipotecarios más alta desde el año 2019, con un
4,4% en diciembre. En noviembre por las altas tasas de interés,
reguladas por el Banco Central y celebradas por el Gobierno y expertos,
hicieron un llamado a no endeudarse en créditos de consumo y tarjetas de
crédito por su alto costo. Pero no escatiman esfuerzos en fomentar el
endeudamiento de la clase media con un crédito hipotecario de 12 a 20
años, que puede llegar a sumar hasta el doble del valor de la casa al
término del plazo.
Es
verdad que se reactiva la construcción, pero el sacrificio es el
empobrecimiento en el mediano plazo de la clase media, con inmuebles
sobrevalorados y seguramente afectos a contribuciones. Si son
departamentos, eternos gastos comunes. Esa garantía del 10% debe ir en
concordancia con una baja en la tasa de interés del Banco Central y que
las instituciones financieras transfieran la baja a sus clientes y no
sirvan para engordar sus bolsillos. Con esta ley solo juega con la
ansiedad de las familias, con un beneficiario final que son los bancos,
sabiendo además que estamos ante las puertas de una recesión. Dobles
discursos y en beneficio de los mismos de siempre, no importa la línea
de Gobierno.
Y
en líneas comunales, nacen las zonas de sacrificio cuando las
Municipalidades autorizan a diestra y siniestra locales nocturnos en
sectores residenciales, generando focos de desorden para los vecinos que
antes no existían, y que simplemente son abandonados a su suerte y
molestia, ya que no existen los servidores públicos necesarios para
resguardar el orden. Los sacrificados son los vecinos que ven poco a
poco como se desvaloriza sus viviendas, su calidad de vida, pero nunca
se desvalorizan las contribuciones.