Los últimos tres años han sido los más difíciles en décadas

Chile
hoy enfrenta graves problemas. Y desde hace rato se venían anunciando.
Tras el estallido social y los dos años que llevamos en pandemia es
imperativo salir adelante, pero para ello necesitamos la colaboración de
todos. Llevamos 38 meses con un fuerte deterioro del crecimiento
económico y una crisis institucional. Nos acostumbramos a crecer y con
cifras muy azules. Quizás nos creímos de verdad el cuento de ser un
ejemplo como país en Latinoamérica. Hoy nos genera alarma saber qué
Chile le vamos a entregar a nuestros hijos y a las nuevas generaciones.
Si el país se está cayendo a pedazos, como dicen algunos, es
responsabilidad de todos levantarlo y no sólo buscar culpables. Chile es
de todos y no sólo de los que gobiernan, lamentablemente en la última
década se ha llenado de odios y egoísmos que no conducen a nada. El país
vive una situación compleja -“la crisis está”-, y hay que hacerse
cargo. Hay que reconocer los errores cometidos en la conducción y
sentarse a enmendarlos, por ejemplo en políticas económicas y sociales
mal aplicadas y que sólo son compromisos de campaña. Hay algunas medidas
que han terminado volviéndose un boomerang en contra de la gente. El
encarecimiento de los alimentos es algo que nos afecta transversalmente y
que mes a mes nos percatamos al ver que ya no nos alcanza y que nuestro
presupuesto se ha visto reducido drásticamente. En Magallanes pagamos
los valores más altos de todo el país y tener un Presidente como Gabriel
Boric que conoce nuestra realidad nos obliga a estar en constante
recordatorio de que nuestra región necesita ponerse de pie y ello debe
empezar a ocurrir a la brevedad. No hay más tiempo que perder.

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