Magallanes: el laboratorio natural por excelencia del siglo XXI

Descentralizar
la actividad científica nacional -y potenciar la investigación a partir
de cada región de nuestro país- es un objetivo que debemos garantizar
en beneficio del desarrollo económico, político, cultural y social de
Chile. Es necesario acercar la ciencia a los lugares más extremos del
territorio y encontrar soluciones que mejoren la calidad de vida de las
personas a nivel local y nacional. Y si hay un lugar al que debemos
entregarle la atención en estos momentos es a la Región de Magallanes y
la Antártica Chilena, el laboratorio natural del siglo XXI para el
mundo. Sin duda, una ventaja comparativa con el resto de varios
territorios a nivel global. En esta zona existen plantas y algas capaces
de soportar un clima extremo, que normalmente no existen en otras
regiones del país. Musgos y hongos acostumbrados a vivir en condiciones
de estrés importante -como temperaturas bajo cero, vientos fuertes y
poca luz durante períodos prolongados-. Esto permite pensar que estos
organismos van a tender a protegerse constantemente de un ambiente
hostil, y esa defensa facilitará que se generen moléculas bioactivas que
previenen los posibles daños producidos por estos factores. Lo anterior
podría contribuir al desarrollo de nuevos medicamentos y terapias para
combatir enfermedades como distintos tipos de cáncer, diabetes,
patologías neurodegenerativas como alzhéimer o párkinson. Considerando
estas características, los centros de investigación más relevantes del
planeta deberían tener un laboratorio o lugar de análisis en la zona más
austral del mundo. Si bien el foco de atención, en materia de
desarrollo tecnológico, está centrado principalmente en las
oportunidades que ofrece el hidrógeno verde, las oportunidades de
investigación que ofrece la vegetación magallánica permitirán analizar y
comprender fenómenos como el cambio climático y el calentamiento
global, entre otros temas de interés mundial. Un par de ejemplos de la
variada vegetación que habita en la Patagonia son la Huperzia fueguina,
un tipo de helecho que contiene un alcaloide que inhibe la enzima
acetilcolinesterasa, y el hongo Aleurodiscus vitellinus, cuyos
benzofuranos poseen actividad neuroprotectora contra el péptido
b-amiloide de la enfermedad de Alzheimer. ¿Estamos frente a un potencial
tratamiento para combatir las demencias? Tal vez. Sin embargo, debemos
considerar un aspecto fundamental para llevar a cabo este desarrollo
científico: un financiamiento que permita convertir a la Región de
Magallanes en un polo científico y tecnológico. Otro aspecto único de la
región es la ubicación geográfica de Magallanes, cuya cercanía con el
continente antártico permite a los investigadores acceder a flora y
fauna únicas, desarrolladas en condiciones climáticas adversas. aspecto
que convierte a la zona austral en un territorio único a nivel mundial.
No debemos olvidar que 22 de los países que integran la Convención
Antártica han definido a Punta Arenas como el lugar desde donde van a
atacar el conocimiento en materia antártica. Magallanes y la Antártica
Chilena puede convertirse en un ejemplo de ciencia de primer nivel para
el resto de las regiones del país. Aprovechemos esta oportunidad.

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