Manifestaciones: una conversación necesaria con los más pequeños de la casa

Sin duda han sido semanas donde todos los chilenos hemos reflexionado sobre nuestra sociedad. La ciudadanía necesitaba ser escuchada, demandas, sueños y anhelos que hasta ahora no habían encontrado respuesta en su real dimensión. En medio de este clima de manifestaciones, tenemos una oportunidad inigualable de concretar un Chile más justo y que entregue mayor dignidad al núcleo esencial de toda sociedad, la familia.

Los más pequeños de cada grupo en el hogar sin duda en este escenario han despertado un sinnúmero de interrogantes, preguntas válidas, que pueden ser contestadas y sociabilizadas. En este panorama lo más importante para un/a niño o niña es contar con la cercanía física y apoyo afectivo de su cuidador/a o personas significativas. Esta es una oportunidad para abrazarlos, acogerlos y mantenerlos cerca de nosotros con un mensaje de optimismo y reflexión.

El transitar por estos días no ha sido sencillo para los más adultos que intentan graficar y explicar  un escenario complejo. En estas situaciones pueden surgir emociones de miedo, ansiedad e irritabilidad y cambios de conductas como no querer separarse del adulto, siendo reacciones esperables, que irán desapareciendo con el paso de los días. Las palabras, conversar, acercarse como grupo familiar, son instrumentos infalibles que nos ayudarán a todos a mirar con reflexión y opinión lo que sucede en nuestro Chile. Hay herramientas sencillas, pero prácticas que pueden aportar, como evitar exponerlos a noticias de TV o radio, y a imágenes de redes sociales, que puedan ser angustiantes o perturbadoras.

Es importante que estén informados y que puedan ir conviviendo con el desarrollo de los hechos, pero siempre con el cuidado único de no provocar en ellos un clima de inseguridad, miedo o preocupación. La idea no es aislarlos, por el contrario, el objetivo es evitar un flujo de información inentendible y un caudal de datos que ellos no puedan procesar. Ahí es donde debemos apoyar con más fuerza, explicar, conversar con ellos, escuchar sus puntos de vista, sobre lo que sienten, piensan y están viviendo. Tenemos que ser canalizadores y contenedores de lo que sucede, entregar respuestas sencillas y explicarles de forma sincera lo que sucede en nuestro país.

El trabajo incansable de cada familia chilena por contener y tranquilizar a sus miembros más pequeños, también se puede ver enriquecido con otros grupos cercanos, amigos, familiares, vecinos, etc. Lo más importante es expresarles lo preocupados y ocupados que están los adultos del país por resolver los problemas y que las expresiones ciudadanas tienen un fondo. Nuestra convivencia como sociedad tiene reglas, no hay dos visiones sobre lo urgente que es para los chilenos mejorar su calidad de vida en diversos ámbitos, un clamor que se ha escuchado válidamente en las calles, pero que no tiene nada que ver con la violencia, nada la justifica.

Los niños del presente, serán los adultos del futuro, debemos ser un ejemplo para ellos, demostrarles que con el entendimiento, la madurez y los acuerdos Chile encontrará las soluciones que nos llevarán a un clima de paz, amor y justicia.

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