Momento constitucional

Con
esta expresión se alude al hecho de estar el país motivado o dispuesto a
discutir un nuevo texto constitucional e iniciar un proceso para ello.
Algunos actores políticos han comenzado a dudar si hoy estamos en
condiciones anímicas, políticas y económicas de acometer nuevamente un
camino de este tipo. Es evidente que las preocupaciones y ocupaciones de
la población están centradas en la delincuencia, la inseguridad, la
inflación y las condiciones económicas en general. Ya los actores
políticos se dieron la oportunidad para una discusión constitucional y
gastaron millones de dólares en ello, teniendo a su disposición el
aparato del Estado y los recursos de todos los chilenos para esta tarea
que a la luz del resultado de septiembre, indudablemente
desaprovecharon. Un año completo en el que los ex convencionales
tuvieron para hacer un texto que representara al país, pero fueron presa
de sus ideologías, sus pulsiones, de las barras bravas. En definitiva
se detuvieron en los árboles sin mirar el bosque, su inmensidad y
variedad. Entre el 2020 y el 2021 habría sido el momento constitucional,
en que buena parte del país estuvo dispuesto a que se discutieran las
normas constitucionales con la esperanza que un texto distinto pudiera
resolver los problemas que como sociedad tenemos. Flavia Torrealba
Presidente del partido Federación Regionalista Verde Social, que es de
gobierno, señaló por estos días que “De hecho creemos, como FRVS, que
este momento constituyente ya no existe, que se perdió la energía o la
necesidad que había de responder con una nueva Constitución como en
2019. Entonces, en el partido nos preguntamos si tal vez es el momento
de detener un poquito el proceso y retomar la agenda transformadora”.
Alguien de relevancia política nacional nos está diciendo que se perdió
la energía para acometer la empresa de un nuevo proceso constituyente.
De alguna manera expresó lo que dirigentes y militantes de los partidos
de gobierno y el gobierno mismo piensan in pectore, pero no se atreven a
decir: si la necesidad –acaso alguna vez realmente la hubo- de tener
otra Constitución es una verdadera prioridad para los chilenos. Va un
poco más allá Torrealba al

decir que tal vez sea el momento de detener un poquito un nuevo proceso
constitucional y que el gobierno se dedique a gobernar e impulsar su
agenda. Estas declaraciones llegan en un momento en que parece que
algunos se han dado cuenta que actuar rápidamente en repetir la
redacción de otra constitución no es lo que la sociedad está queriendo,
porque existen problemas realmente urgentes y que complican de verdad la
vida a los chilenos. Si dentro de un año tenemos o no otra constitución
sabemos que no es relevante para la sociedad cuando la inflación golpea
con dureza la economía familiar, al igual que lo hace la delincuencia y
el temor co
tidiano.
En este estado de cosas distraer la atención ahora en un segundo
proceso constituyente no parece sintonizar con los requerimientos de la
población. No obstante lo anterior el Gobierno, el Presidente Boric y
sus partidarios creen a pie juntillas que lo que el país necesita con
urgencia es una nueva Constitución, que llegará además, para arreglar
los supuestos males de la sociedad sobre la base de un sistema político y
económico que para más inri, ha fracasado en el mundo. Nos dice que el
país no puede darse el lujo de inestabilidades que provienen de no
cerrar el tema constitucional, pero obviamente omiten que fueron ellos
los que generaron inestabilidad y más pobreza en la sociedad chilena a
partir de octubre del 2019.

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