Monos peludos

En
una entrevista el fin de semana, la presidenta del Partido por la
Democracia (PPD), Natalia Piergentili, realizó un análisis sobre la
derrota en la elección pasada, emitiendo de paso una serie de frases
evidentemente ofensivas hacia el mundo de la izquierda y una crítica
injusta, prejuiciosa y poco objetiva al accionar del gobierno del
Presidente Boric. Calificó de “monos peludos”, y supongo, a todos
aquellos que somos partidarios del Gobierno y de las ideas que lo
sustentan y seguro a aquellos que estuvimos por el Apruebo y por apoyar
los candidatos oficialistas al Consejo Constitucional. Con seguridad su
objetivo era otro e intentaba hacer una crítica (porque autocritica no
fue) y un análisis de las razones de la derrota, pero en política las
formas importan, especialmente cuando, como en este caso, no dejan
espacio para discutir el fondo, y finalmente sólo nos hace quedarnos
discutiendo sobre las frases desafortunadas.

Cuando
escuche la frase ‘monos peludos’ me pregunté inmediatamente si estaré
entre ellos. Comúnmente uno asocia el concepto de “monos” a personajes
porfiados, tozudos, rojos y/o ultrones de la izquierda chilena. Por otro
lado, el apelativo “peludo” se ocupa comúnmente para referirse
coloquialmente a personas “viejas” o “creciditas” o con experiencia.
Seguramente para Natalia un mono peludo se declara marxista, cree en la
lucha de clases, lucha por una sociedad justa y digna con derechos
sociales garantizados, se resiste a la postergación y discriminación de
las minorías sexuales, impulsa el reconocimiento de la
plurinacionalidad, sostiene igualdad de género en la sociedad y en las
instancias de poder, o procura la defensa del medioambiente, entre otros
temas, como lo hace la gran mayoría de los partidarios del actual
Gobierno. En este sentido es muy probable que te califiquen como mono
peludo, especialmente cuando tienes la capacidad de criticar a tu propio
gobierno por mantener un año el Estado de Excepción en la Araucanía o
por atacar al gobierno cubano desde territorio estad
ounidense.
Un mono peludo con seguridad tiene principios y convicciones y no tiene
problemas en defenderlos, aunque eso lo lleve a ser incomprendido y
minoría.

Pero
tampoco hay que confundirse, el Gobierno no elige las circunstancias
políticas, económicas y sociales y debe gobernar muchas veces a contra
corriente en su accionar, pero sin abandonar sus ideales, sin traicionar
sus convicciones, avanzando, aunque sea pasito a pasito. Como ha
reconocido el Presidente Boric otra cosa es con guitarra y muchas veces
se deberá modificar el programa y las prioridades de la agenda política y
legislativa. Las llamadas “volteretas” del Presidente Boric dan prueba
de su disposición a adaptarse a las circunstancias sin abandonar sus
principios, pero procurando hacer lo correcto y necesario por el bien
del país y la mayoría de la ciudadanía, aunque le cueste la crítica de
los “monos peludos”. Prueba de ello son una parte de la agenda de
seguridad o la aprobación del TPP11.

Dicho
todo esto, sin duda debemos hacer un mea culpa de la derrota electoral y
buscar las causas que nos han llevado a perder la sintonía con l
a
ciudadanía, pero con la intención de sumar y no restar. Yo quiero creer
que la intención final de Natalia era producir un debate por lo que
aparenta ser una desconexión de nuestro mundo con las prioridades del
Chile actual. Sin embargo, ello no puede ser a costa de perder nuestra
identidad, marcada por nuestros valores y principios. Por lograr réditos
electorales no podemos ponernos conservadores, o alterar nuestra agenda
valórica abandonando las minorías históricamente marginadas. A
propósito de la frase sexogenérica de Natalia, a modo de ejemplo,
debemos defender un gobierno comprometido con una perspectiva feminista
que deriva en una política pública con una decidida acción de
vanguardia, como el reconocimiento integral hacia quienes ejercen
labores de cuidados.

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