Una
de las más antiguas sentencias económicas señala que las necesidades
siempre serán mayores que los recursos disponibles y eso es obvio en
todas y cada una de las actividades humanas.
Y
lo vemos y sufrimos a diario: desde el momento en que decidimos
adquirir un kilito de pan, un litro de leche, un kilo de papas o uno de
tomates y hasta cuando tiramos líneas si, los que puedan o sueñan
despiertos con la adquisición de un vehículo.
La
inflación, pese a los entusiasta, pero mendaces mensajes del
oficialismo, sigue allí, firme, aunque se dice que retrocede, pero los
precios de los alimentos siguen en niveles que asustan y molestan… Y
el estudiar bonos o rebajas para la “canasta familiar” no es la solución
que millones de chilenos necesitamos hoy.
Y eso se aplica al precio de los combustibles, que baja un par de centavos y sube un par (¿un par?) de pesos.
Y
ese curioso manejo de las cifras se aprecia hasta en las estadísticas
de la delincuencia, de los “portonazos”, de las “encerronas”, de las
acciones narco terroristas en la Araucanía – cada día más cerca de
Concepción, Chile arriba – de la delincuencia y crimen organizado y se
regresa a la necesidad de aumentar “los recursos”, sin exigir resultados
eficientes y eficaces en muchos aspectos.
Los
recursos son insuficientes, y su disminución se hará sentir aún más el
próximo año, distante poco más de un mes, especialmente en el área de la
Salud Municipal.
Punta
Arenas y los profesionales, técnicos y funcionarios de la Salud ya lo
han hecho saber y yo adhiero a sus críticas a un gobierno que, con otra
voltereta, apenas destinará 10 mil
pesos, poco más de cien pesos de reajuste “per cápita”, para atender a
miles de usuarios de los distintos Cesfam de nuestra ciudad, muchos de
los cuales están postrados, sufren de demencia, artrosis y otras
enfermedades propias de los años de trabajo y de la edad.
Desde
esta columna pido que se aumente el presupuesto para la Salud
municipalizada, para nuestra Educación, con prioridad más uno y que
vayamos tirando líneas para conseguir los recursos que faltan para estar
lo más cerca posible de las necesidades.
Tengo
muy claro que hay que retirar los desechos domiciliarios de cada
vivienda; que hay que seguir instalando luminarias para contribuir a
aumentar la seguridad ciudadana, que hay que asumir el aumento de
sueldos de los funcionarios municipales y que la Municipalidad sea líder
en que Punta Arenas sea no sólo más capital de la Patagonia sino que
llegue a ser una ciudad antártica.
Sin
embargo, nuestros adultos mayores deben tener más podólogo, más
kinesiólogos, más medicamentos, más equipos de salud pagados como
corresponde a su enorme y sacrificada labor; nuestros niños requieren
escuelas con gas, con luz, con agua y profesores y auxiliares de la
educación sin angustias económicas…. Y todos nuestros vecinos y
vecinas merecen una ciudad mejor, más limpia, más segura…..
Esa
es una tarea necesaria, humana, solidaria, aunque la fría economía
sentencie que las necesidades siempre serán mayores que los recursos
disponibles.