El
Presidente Gabriel Boric sabe que es muy difícil poblar la Patagonia
Chilena. En Argentina, tras el conflicto del Beagle (1978) y la guerra
de Las Malvinas (1982) ellos aprendieron la lección. Chile, todo lo
contrario. En los últimos 40 años se ha centralizado más su población.
Pero la pregunta es, ¿cómo reencantamos a los chilenos para que se
vengan a trabajar a la Patagonia? ¿Por qué no crece la población de la Región de Magallanes y Antártica Chilena?
Las
cifras de aumento demográfico del Censo 2017 dan a entender que nuestra
alza es bajísima. Nuestro territorio patagónico chileno, ha sido lento
en su crecimiento demográfico, en comparación al vecino país, que
comenzó a desarrollarse con mano de obra de connacionales que tuvieron
que cruzar la frontera para su propia subsistencia. ¿Por qué este lento
crecimiento humano? Las respuestas pueden ser muchas, pero nos quedamos
en general con la falta de visión futura de los gobernantes de nuestro
país; de precarias políticas públicas las que no se prolongan en el
tiempo para que tengan un real incentivo para inversores, emprendedores,
pequeños y medianos para la propia gente que la habita. Magallanes como
región isla se ha favorecido a pequeña escala con el Puerto Libre que
nos benefició por seis años desde 1956 a 1962 y luego la Ley Lorca de
iniciativa del senador Alfredo Lorca Valencia con la creación de la
Corporación de Magallanes. La Zona Franca y las leyes de excepción que
se caen en el tiempo, no han sido suficientes para el desarrollo humano
sostenido en la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Las reglas de
éstas últimas se cambian constantemente con fechas de términos
insuficientes, principalmente para los inversionistas.