No hay remedios

Una serie de recientes encuestas han señalado que nuestro país ha hecho presente su rechazo a los comunistas y, de paso, a sus aliados no tan firme por estos días, los frente-amplistas.

Esa conjunción de partidos y de ideologías de subido tono izquierdista y presuntamente de lo más revolucionario que haya, por estos días, desde hace dos años, mal administra nuestro golpeado país y deberemos armarnos de paciendo y fortaleza para soportar el tiempo que les falta cumplir en un gobierno que desaprueba, que desaprobamos, más del sesenta por ciento de los chilenos y que sólo le otorga a esta gestión, si puede llamarse así a esta manera de mal administrar nuestra Patria, apenas u 27 por ciento de apoyo.

Y no hay remedio para evitar que se siga hablando de crecimiento económico cuando se llega, apenas, a un cero coma dos de aumento  y se celebra hasta con champaña o que se ignore que hay un casi nueve por ciento de cesantía y que casi el treinta por ciento de los chilenos se ganan la vida de manera informal, forma elegante de llamar a la desocupación, disfrazada de comercio ambulante.

Y claro que tampoco hay remedio para poner coto eficaz al crimen organizado, con sus secuelas de muertos a balazos en gran parte de este Chile lindo y querido y tampoco se mejora el combate al narcotráfico, pese al esfuerzo denodado de Carabineros y PDI, apoyados por Fiscales amenazados por los voceros de bandas de delincuentes internacionales y chilenos que han afinado sus procedimiento, extremando su crueldad y su capacidad delictiva.

Tampoco parece haber remedio para las pérdidas millonarias de Codelco, para el cierre de Paipote y de Ventanas y menos para corregir la distorsión y daños del acero chino que está derribando Huachipato…y el forado más que millonario de las Fundaciones o Convenios…y que se han hecho humo.

Los medicamentos y los millonarios recursos de las seudo farmacias populares de un alcalde comunista que sin ser cojo culpa al empedrado institucional de sus líos judiciales antes de ser formalizado ni tampoco se consigue un antídoto eficaz para evitar que tantos alcaldes y alcaldesas se abstengan de movidas corruptas para ellos y sus amigos tan o más perniciosos que ellos.

Tampoco hay remedio para volteretas propias de un paciente aquejado del mal de San Vito, ni de las puñaladas entre compañeros del mismo bando o sector que quieren postularse a algún cargo de elección popular que da figuración pública en más de un caso, pero que no otorga impunidad si cometen delitos porque “nadie está por sobre la Ley en Chile”….

No hay remedio para la ironía  y que bueno que sea así porque si lo hubiera y me hubiera empinado una dosis, no podría haber escrito esta y otras columnas de opinión.

Y nunca compré nada en una de los establecimientos de la Achifarp, Asociación Chilena de Farmacias Populares…con casa matriz en el municipio de Recoleta.

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