Chile
se ha transformado en el paraíso de la injusticia. Las personas que no
han generado aportes previsionales durante su vida laboral, son
premiados, en desmedro de quienes fueron ordenados y responsables. La
decisión de la autoridad es quitarle al responsable y premiar a quien no
lo fue, bajo el argumento de la ayuda solidaria. Esta política promueve
la informalidad. El premiar a los irresponsables bajo el pretexto de
que no tuvieron oportunidades, es algo muy complejo de validar e
implementar como política pública. Asimismo, los estudiantes que pagaron
a tiempo su CAE, son perjudicados respecto de quienes no lo pagaron. Se
premia al moroso. En la universidad me tocó tener compañeros que
demoraban 8 años en recibirse -algunos nunca se recibieron- y eran
beneficiarios de becas o de créditos avalados por el Estado. Una
vergüenza de política de financiamiento a los estudiantes. Los más
flojos eran los dedicados a hacer política dura y a promover el
anarquismo en las aulas. En Chile se premia o condona a los que no pagan
TAG en carreteras, lo que obviamente es injusto para los que pagamos a
tiempo. En el transporte público en grandes ciudades hay un porcentaje
de evasión que podría llegar incluso al 50%. También en el Metro de
Santiago existe evasión, promovida en su momento, hasta por la más alta
autoridad de la Nación. En lo referente a indemnizaciones fraudulentas,
se le sigue pagando a centenares de sinvergüenzas que nunca fueron
exonerados políticos y que tras firmas de diputados como Jaime Naranjo e
Isabel Allende, se les validó como tales. Contraloría determinó que
eran falsos exonerados y se les sigue pagando. Muchos de ellos incluso
al regresar a Chile fueron re contratados en el sector público, por lo
que cobran doble. Lo mismo sucede con las famosas víctimas del estallido
delictual, en donde salvo excepciones, se le pagará de por vida una
pensión a delincuentes que atacaron a Carabineros y destruyeron
infraestructura pública y privada, además de iglesias. En este entorno
pernicioso nos movemos y el Estado sigue indemnizando a “víctimas de la
dictadura” con fórmulas sesgadas y de nunca acabar. Se está dando pie a
que los agricultores que fueron reales víctimas de la Reforma Agraria de
Frei Montalva y de Allende, inicien juicios compensatorios. A ellos se
les usurpó sus predios agrícolas. Si el gobierno promueve condonaciones e
indemnizaciones falsas se seguirá generando un alto costo para el
erario nacional, que solo lo terminan pagando los contribuyentes. Lo
mismo sucede con las indemnizaciones a las “víctimas” de la Araucanía
cuyos bisnietos reclaman que sus antepasados fueron despojados de sus
tierras. Esto no terminará nunca. Mientras más tierras entregue el
Estado, más comunidades truchas surgirán aspirando a compensaciones. Ya
veremos qué pasa con la famosa “deuda histórica” de los profesores, los
que ahora tienen
un “socio” de mismo signo como ministro. Este es un país repleto de
“vivarachos” y de frescos que donde se las dan, las toman. Ni hablar de
los delincuentes de las fundaciones hace poco destapadas. Las
conmemoraciones del 11 de septiembre han opacado estos delitos y por
ahora hay solo humo. Ya nadie se pregunta ¿que tenía la caja fuerte del
ministerio de Jackson? Ahora la fiesta continua en Estados Unidos, en
donde Boric viaja a la ONU a promover el
proceso de canonización universal de Salvador Allende. Ya la zurda
alcaldesa de París hizo su aporte, además de Maduro y el payaso
colombiano que confundió a la senadora con la escritora. Ni hablar de
AMLO cuyos delirios matinales en televisión lo retratan de mente entera.
Allende, quién nos llevó a la ruina, dividió a los chilenos, usurpó
campos y plantas productivas y quebrantó la institucionalidad, es
venerado cual profeta.
A
pesar de todo, en algo más de 2 años, Chile volverá a recuperarse y
alejarse de una pandilla de irresponsables que con un 25% de apoyo tiene
el poder y tienen en jaque a los chilenos de bien.