Estamos a 70 días de las elecciones de constituyentes, inéditas para nuestro país.
No debemos olvidar cómo llegamos a ese día.
Para
la historia quedará escrito que este proceso constituyente surge como
una forma de aplacar el estallido de violencia que se generó en el país a
partir del 18 de octubre de 2019, violencia muy coordinada por grupos
extremos organizados minoritarios, pero que han sembrado el pánico en la
población.
En
poco más de un año, los chilenos hemos sido testigos de cómo el
Gobierno y los políticos sucumbieron al chantaje de la violencia y
acordaron a espaldas de la mayoría que eligió al actual mandato
presidencial, convocar a una nueva Constitución.
Chile
–desde octubre de 2019- ha sufrido una grave crisis económica provocada
por el estallido delincuencial y el desastroso manejo económico de los
últimos gobiernos. A ello debe sumarse que la pandemia agravó el
desempleo, las miles de quiebras y cierres de empresas que han provocado
frustración y desesperanza.
Eso no se debe olvidar, por eso al momento de tomar decisiones sobre a quién entregarle el voto, no hay que equivocarse.
Desde
hace décadas que los magallánicos hemos percibido que los cargos
públicos ya no son de servicio, son para el servicio de ellos mismos.
Pero
lo peor es que no faltan también los afuerinos que quieren venir a
quitarles la posibilidad a los magallánicos de representar a su región. Y
ante eso, hay que estar muy atentos en las elecciones del próximo
domingo 11 de abril, especialmente en las de constituyentes, donde ya se
anunció arribo de personeros ajenos a nuestra austral zona.
Los
magallánicos necesitamos profesionales para administrar nuestras vidas,
no saltimbanquis, aquellos artistas que realizan acrobacias y
ejercicios de saltos y equilibrios ante el público, generalmente en
espectáculos al aire libre o de carácter popular.
Por eso, debemos decirles ¡No!
Desde
hace más de 20 años que somos la única región del país donde sus
representantes en el Congreso Nacional son nacidos y criados acá.
¿Usted privilegiaría con su voto a una persona que para ir al Barrio 18 de Septiembre tiene que usar Google Maps?
Bueno,
eso es lo que nos puede ocurrir. Porque traer a un nortino para
postularse en Magallanes es la trama política de oscuras decisiones, en
trasnochadas conversaciones políticas que lo único que buscan es
beneficiar a unos pocos y no al magallánico que en el último año la ha
pasado muy mal viviendo en la región más afectada por el Coronavirus en
Chile.
En
Magallanes, solo en la primera elección tras el retorno a la democracia,
el electorado se equivocó al privilegiar a algunos afuerinos que nos
representaron por varios años en el Congreso, pero que después no los
vimos más.
¿Se acuerda de esa elección?
Fue
en 1989. En aquella oportunidad los candidatos de la Concertación, José
Ruiz de Giorgio y Rolando Calderón Aránguiz, resultaron electos
senadores, y diputados Milenko Vilicic Karnincic y Carlos Smok Ubeda.
La
única justificación que hay para esa masiva equivocación ciudadana es
que el electorado estaba ansioso con terminar con la dictadura militar y
no volver a vivir dramáticas y duras experiencias como sociedad.
De
tal manera que los candidatos del pacto oficialista, Democracia y
Progreso, corrían con muy pocas posibilidades de triunfo en la Región de
Magallanes, considerando la intención de voto del ciudadano que ansiaba
vivir en democracia y por lo tanto los candidatos de la Concertación
eran su opción contra aquellos que representaban el continuismo de la
dictadura de Augusto Pinochet Ugarte.
Había que hacer un cambio político radical y así lo entendieron los sufragantes hace 32 años.
El dilema en 1989 era entre dictadura o democracia. Mantenerse en el continuismo de la era militar o volver al Chile republicano. Los ciudadanos en su gran mayoría votaron por la restauración política del país.
En
las elecciones de hoy juega un papel trascendente también el famoso
voto voluntario, que en Magallanes ha tenido malas señales, como por
ejemplo la elección municipal de octubre de 2012, donde primó la
abstención sobre la participación ciudadana.
En aquella oportunidad sobre el 70% de los electores no concurrió a las urnas.
La
ciudadanía magallánica es madura y ya sabe que para realizar los
cambios que requiere el país y avanzar hacia transformaciones sociales
se debe elegir a los candidatos responsables, a los probos y
transparentes y que sean de nuestra zona. No nos podemos poner a experimentar con afuerinos que ni siquiera conocen nuestras necesidades y costumbres y no nos dan ninguna garantía.
Por
eso, hay que tener cuidado con aquellas voces altisonantes que desde la
palabrería tratarán de cazar incautos pagando incluso publicidades a
través de las redes sociales o con la complicidad de algunos medios.
Una
nueva Constitución debe ser construida privilegiando lo que realmente
le importa a la ciudadanía, no solo a unos pocos. Y entre los que la
edifiquen debe haber magallánicos, de esos que nacieron y crecieron en
nuestras gélidas tierras y no a aquellos nortinos que vemos en calle
Bories solo cuando vienen a hacer campaña.
Cuidado con los saltimbanquis, predicadores y charlatanes.