La Reforma tributaria ha
caído. Y si bien no fue con una aplastante derrota, fue polémica por
la ausencia de tres parlamentarias, que por su línea política aseguraban la aprobación de la idea de legislar.
El
Diario Financiero publicó un artículo de un encuentro de empresarios
convocado por la Consultora McKinsey en Santiago, a un día de la
votación. Algunos de ellos fueron: Sky Airline, Cámara Marítima y
Portuaria de Chile, Enel Américas. Credicorp Capital Chile,
representados por su gerente general o presidente de directorio.
Holger
Paulmann, presidente ejecutivo de Sky Airline dijo: “Lo que espero es
que no se congele completamente el diálogo, sino que aprovechemos el
tiempo que tenemos para poder trabajar”.
Este comentario es acertadísimo, ya que este proyecto no es el único camino.
Existen otras vías para generar proyectos de Ley que prosperen con el
tiempo, porque nacen del dialogo profundo y honesto de los afectados.
Es cierto que con este proyecto existieron jornada de diálogos sociales,
en donde se reunieron en todas las regiones de Chile: dirigentes
vecinales, gremiales y organizaciones sin fines de lucro. Pero ellos no
son los afectados con un proyecto de reforma tributaria, ellos son los
beneficiarios. Son bonitas jornadas para que las autoridades conozcan
nuestro Chile trabajador y de esfuerzo. Pero los diálogos profundos
para concretar un proyecto eran los afectados: Grandes Empresarios 2% y
PYMES 98%. Porque ellos son los generadores de riquezas, a las cuales
se aplica el impuesto, y lo más importante, los generadores de trabajo.
En muchos de ellos podemos encontrar
la figura del “patrón de fundo”, arrogante y pedante que hace sentir su
poder hasta en los más mínimos gestos, pero nos guste o no, a él es a
quien debemos cobrarle más impuestos. Ya pagan más por su yates y
helicópteros, lo cual no debe gustarles, pero ahora hay que pedirle más.
¿Y
porque pedirles más recursos a los grandes empresarios? Porque existe
un número importante de pensionados que ganan una miseria, la salud
chilena es precaria, y se puede agravar con la caída de las Isapre.
Porque faltan viviendas para los chilenos, y no se puede seguir con la
política de creación de guetos urbanos.
No
debemos recordar el estallido social solo por escenas de violencia.
Debemos recordar, por ejemplo: a los pensionados que con bastones
y “burritos” salieron a protestar, debemos recordar a quienes se mueren
esperando atención de salud, debemos recordar a quienes mueren en los
barrios por causa de la delincuencia y no hay recursos para prevenir. A
ellos son los que debemos proteger, es por ellos que Chile necesita
mayor recaudación. No por una odiosidad política de lucha de clases,
sino por justicia social, en que el gran empresario agradece al
ciudadano que consume durante toda su vida sus productos y servicios y
además trabaja para ellos haciéndolos grandes y prósperos. Llega el
momento de la vuelta de mano y Chile lo necesita hoy.