La Teletón
nos hace bien a todos. Nos hace bien saber la perseverancia que cientos
de niños, niñas y sus familias ponen todos los días para lograr sus
metas. Nos hace bien celebrar y aplaudir su inclusión. Saber que muchas
organizaciones y comunidades se reúnen para estar presentes en esta
noble causa también nos hace bien. Y nos hace bien ver la entrega de
cientos de voluntarios, trabajadores y millones de aportantes que
permiten dar continuidad a esta gran obra, que es de todos. La Teletón
nos hace bien a todos, todos los días, porque pase lo que pase siempre
seremos campeones. Con trabajo y dedicación todo es posible.
Es
así como se promociona este año esta nueva jornada. Y como siempre da
en el clavo con sus spot comerciales, invitando nuevamente a expresar
gestos de inclusión para todas las personas discapacitadas, las que
según el Segundo Estudio Nacional de la Discapacidad (Endisc II),
en Chile el 16,7% de la población entre 2 y más años tiene
discapacidad, es decir, 2.836.818 personas de nuestro país engrosan esta
nómina.
Estos
comerciales, que siempre aparecen en la televisión chilena meses
previos a la campaña recaudadora, además invitan a las empresas, pymes,
retails a proporcionarles un trabajo con condiciones laborales dignas a
estos compatriotas con imposibilidad, sean estos profesionales o no. Más
aún, promueven la dignidad, aceptación, reconocimiento de sus esfuerzos
y perseverancia, que como bien los muestran los spots, no son pocos.
Que
duda nos cabe, la Teletón es un gran aporte. Sin embargo, el Comité de
los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, elaboró un
informe sobre la organización donde expresa que es el Estado quien tiene
la obligación de rehabilitar a las personas con discapacidad.
Profundizando, el artículo ocho del informe titulado “Toma de
conciencia“, la ONU indica que la Teletón promueve estereotipos de las
personas con discapacidad como sujetos de caridad, en vez de centrar su
acción en la reinserción social y no discriminación hacia ellos. Si bien
este informe atañe específicamente a Teletón México, claramente puede
extrapolarse a lo que ocurre en Chile, en donde el presidente y director
ejecutivo de la Fundación Nacional de Discapacitados (FND), Alejandro
Hernández, en su momento expresó que esta campaña puede calificarse
como “el negocio del siglo para algunos y al mismo tiempo el mayor
atropello de los derechos humanos de varios millones de ciudadanos chilenos”.
Por
otra parte, el canal 13 está estrenando una nueva teleserie policial,
Cromosoma 21, cuyo objetivo es visibilizar a las personas que padecen el
Síndrome de Down, quienes también se encuentran en esta
larga lista. Está serie, protagonizada por el actor Sebastián Solorza,
narra la historia de un joven con Síndrome de Down quien es acusado e
investigado por un asesinato. Esta es la otra cara, la que diríamos
buena, la que da inclusión y participación. Solo esperamos que este
joven actor no solo sea un personaje para rellenar una asignación de
inserción.
En
otras palabras, ya no basta con la aceptación y la rehabilitación de
las personas con discapacidad, se necesita otorgar oportunidades
concretas, no a medias. Muchos teníamos esperanza que en el proyecto de
nueva constitución se desarrollara una propuesta digna que incluyera el
reconocimiento constitucional y el derecho al trabajo, pero al final
esta no incluía nada de eso. Es bien a saber, que muy a pesar de que hay
grupos organizados e instituciones de rehabilitación, estas solamente
se quedan en la caridad, no en la integración, ni en la verdadera
solidaridad.
Entre
tanto, permanecen en las franjas el apoyo de estas organizaciones de la
sociedad civil, las que aparecen en el discurso y por primera vez en la
televisión a través de sus opiniones, contando lo que piensan. No
obstante, en políticas públicas no existen medidas, no hay igualdad de trabajo, consonancia salarial e igualdad de oportunidades.
Quién
sabe, tal vez exista una nueva oportunidad en este nuevo acuerdo de
constitución en conversación, para atrevernos a construir un nuevo país,
un pacto social, una sociedad con un enfoque donde este considerada la
discapacidad, fijando principios básicos para todos. Un acuerdo que entienda que el país nos necesita, donde integremos y tomemos en cuenta a todos los que son.