Durante
los últimos años el pueblo evangélico protestante ha sido fuertemente
cuestionado por sus aprensiones, discursos sesgados y enriquecimientos
por parte de algunos pseudolideres religiosos, a su vez, aquellas
hermenéuticas vociferadas del credo en cuestión parecen estar cargadas
sistemáticamente de literalismos, fundamentalismos y enajenación hacia
la sociedad actual. Tal vez, el último caso tiene directa relación con
la compañía teatral Lafamiliateatro, cuya producción se encuentra bajo
el guión de Paly Pavez, Eduardo Luna y Alexis Moreno Venegas; por tanto,
mi columna de la semana se titula “Obra Levitas: La censura evangélica
como símbolo de ignorancia en el espacio público”.
Primero,
mi columna nace después de una cálida conversación con su actual
guionista Paly Pavez en el marco de las reflexiones a posteriori de la
censura vivida en el sur de nuestro país. En lo personal, presencié la
obra como un ciudadano cualquiera hace varias semanas atrás y su
contenido forma parte de una realidad pentecostal adyacente al fenómeno
religioso en Chile que, sin duda, genera anticuerpos y resistencias por
parte de algunos lideres de corte fundamentalista en el territorio
nacional. Cabe señalar que su guionista se declara creyente en Dios y
conocedora de la dimensión espiritual acuñada, además, formada bajo el
dogma de una iglesia pentecostal y testigo ocular de las experiencias
relatadas en su obra teatral Levitas, por ende, una agente fidedigna y
objetiva en el tema.
Segundo,
Lafamiliateatro acaba de realizar una gira financiada por el Fondo
Nacional de las Artes Escénicas, en la que sufrió la cancelación y
censura de la obra por parte del municipio de Nueva Imperial tras
presiones ejercidas por diversas organizaciones evangélicas locales, sin
embargo, llegaron al Teatro Nacional Chileno con funciones entre el 12 y
el 15 de julio 2023, las que incluyeron el lanzamiento del libro
Levitas como memoria de un ejercicio teatral, religioso y literario. Por
otro lado, y previo a su estreno, Levitas ya había sido atacada con
fuerza a través de redes sociales por diversas comunidades evangélicas
que, con temor, vieron en la obra una amenaza de burla hacia la
institución y su Fe. Pero ¿Realmente la crítica de la obra apunta a la
fe? Claramente no, más bien es una aguda, elegante y depurada
interpelación hacia la institucionalidad religiosa de carácter
pentecostal asentada en nuestro país, aquella que silencia los abusos,
la violencia contra la mujer y justifica erróneamente desde el dogma
cristiano el autoritarismo, sumisión y control hacia aquellas feligreses
que se mantienen como mirando al invisible (Dios) en la práctica de su
fe. Nos encontramos en una crisis de institucionalidad transversal en
Chile, y parte del mundo cristiano parece vivir una fe con profundos
tintes de censuras en relación a sus prácticas internas, donde aquel
carpintero llamado Jesús parece no habitar, sino más bien aquellos
lideres que protegen y censuran las criticas públicas y privadas.
Tercero,
el desenlace de esta censura fue vía telefónica hacia el equipo de
Lafamiliateatro, así reseña Paly Pavez aludiendo lo siguiente: “Sobre la
cancelación de la obra, esta se realizó de manera telefónica por Ruth
Guerra, directora del departamento de Cultura de la municipalidad de
Nueva Imperial, quien expresó los motivos aludiendo a la presión de
organizaciones evangélicas hacia el municipio para que no se exhibiera
la obra […] A estos antecedentes, se suma que cuando nos comunicamos a
fines del mes de mayo con la encargada de asuntos religiosos de la
región de la Araucanía, Mahara Sleiman, a propósito de una petición de
difusión de la obra con comunidades evangélicas, se negó rotundamente
aludiendo a que “no pondría en riesgo el capital político que había
ganado, por comunicar la obra”. ¿Quién es Mahara Sleiman? Trabajadora
Social de la PUC, actualmente Asesora de la Oficina Nacional de Asuntos
Religiosos con sede Temuco (ONAR), y participa en la Iglesia Alianza
Cristiana y Misionera de la misma ciudad, sin embargo, surgen algunas
incongruencias importantes para reflexionar. (a) ¿Cuál es la posición de
la ONAR y su director Omar Cortez Gaibur al respecto? (b) ¿Fue dada de
baja Mahara Sleiman por el veto a la compañía de teatro de Paly Pavez o
tuvo un sumario interno? (c) ¿A qué se refiere la señora Sleiman con la
frase “no pondré en riesgo el capital político que he ganado por
comunicar la obra”, no se supone que por el cargo que mantiene debería
tener la capacidad de diálogo con las comunidades de fe, ya que, la
vinculación con las iglesias es parte de su trabajo, y negar el acceso
al arte por “no comprometer su capital político”, deja en evidencia
carencias de habilidades para la labor que le ha sido encomendada? (d)
¿Son más importantes las redes evangélicas que tienen los municipios,
asesores, y referentes pastorales que la libertad de expresión a través
del arte teatral o cualquiera fuese el caso?
Tal
vez, estamos frente a una acción donde la Obra Levitas coloca de
manifiesto la censura evangélica como símbolo de ignorancia en el
espacio público, claro, un segmento religioso que posa de ser culto,
docto y con una teología muy ortodoxa, pero, claramente el hecho refleja
sesgos, dogmatismos y ausencia de responsabilidad por parte de
municipios, funcionarios públicos y entidad religiosa estatal (ONAR)
que, entre paréntesis, nuevamente es interpelada por sus funciones. Tal
vez, esta se encuentra en
“reuniones” interreligiosas para cuidar la libertad de expresión,
aunque probablemente solo de unos pocos. Mientras tanto, un segmento del
pueblo evangélico pentecostal muestra su poder, veto y censura sobre
aquello que no le parece “santo” en el espacio público.