Ojalá el nuevo Plan de Zonas Extremas nos pueda entregar reales beneficios

El
desinterés de los gobiernos y parlamentos por las zonas aisladas deriva
de su menor peso electoral (Magallanes representa menos del 1% del
total de la votación a nivel país), resultante de la baja población y de
la emigración de su capital humano a las grandes ciudades. Y esto no es
un lamento que se venga dando desde hace un par de décadas, es una
constante que se repite en el tiempo
, y siempre
hay compromisos que se adquieren para revertir esta realidad. Así se
explican las limitadas franquicias e incentivos contenidos en las
legislaciones especiales para las inversiones privadas no s
olo
en nuestra zona, sino también en Aysén, Palena, Arica y Parinacota.
Esta falencia se intenta suplir a veces con gasto público episódico y
subsidios encubiertos, decididos muchas veces centralizadamente y que no
sirven para atraer inversiones de particulares y para el desarrollo
autónomo y sustentable de esas regiones y equilibrado del país. Todos
esperamos que con un Presidente de la República magallánico como Gabriel
Boric haya un cambio que realmente nos beneficie, porque los últimos
mandatos han acogido las justificadas presiones regionales, manifestando
una mayor conciencia y señalando públicamente la postergación de las
zonas extremas. Esto ha derivado en mayores programas de inversión
pública, el fortalecimiento del Plan Frontera Norte, un nuevo impulso a
la Carretera Longitudinal Austral y a otras obras del Cuerpo Militar del
Trabajo (CMT) para establecer conexión en Tierra del Fuego. Los frutos
de estas iniciativas comienzan a percibirse, pero tibiamente porque
subsisten los incordios de la falta de incentivos, de infraestructura,
la burocracia y los centralismos, que dificultan la llegada de inversión
privada significativa y un ejercicio efectivo de la soberanía en las
zonas extremas. A los privados no se les compensa ni motiva para
aumentar la inversión en la zona y deberemos cobrar las palabras
comprometidas. Ya advertimos retraso en los proyectos de Magallanes. En
fin, son muchas las necesidades regionales por las cuales deberá luchar
el nuevo gobernador regional.

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