¿Sabe
usted lo que significa dioses penates? ¿Usted en su vocabulario
cotidiano utiliza por ejemplo “el difícil venero del conocimiento”?
Bueno, le explico la palabra “penates” se relaciona con dioses hogareños
y el vocablo “venero” hace relación a cauce de agua que brota de la
tierra, o sea, una suerte de manantial. Le comento esto porque el lunes y
martes recién pasados muchos alumnos rindieron la prueba para ingresar a
la universidad y, en la prueba de comprensión lectora, colocaron estas
palabras en los textos. O sea, estos genios que elaboran esta prueba y
me imagino el contingente de personas que trabaja para el Demre
(Departamento de Evaluación, Medición y Registro Escolar), ocupan a
diario en sus conversaciones palabras como penates o venero o, lo más
increíble, juran porque lo han “evaluado, medido y registrado”, que
nuestros alumnos de cuarto medio y egresados de enseñanza media utilizan
a diario estas palabras: “-¡oye, quedé fascinado con los dioses
penates!” o -“quedé asombrado con el venero de conocimientos en las
clases de lenguaje”… No, se pasaron, otra vez la hicieron: ¿qué miden
con esto?, ¿realmente piensan que una muchacha o muchacho tiene
incorporado en su léxico este tipo de palabra?… Una vez más alejados
del aula, de la realidad lingüística de nuestros jóvenes y una vez más
midiendo habilidades absolutamente alejadas de la realidad educativa del
país. ¿Es esto cuando hablan de medir habilidades y destrezas?… El
problema que tantas veces he señalado en estas líneas, es que el Estado,
el país entero no tiene claridad acerca de lo que se enseña, no tiene
en definitiva un proyecto educativo y año tras año vamos “ensayando”
para ver cómo nos va… Si alguien aprueba la aplicación de una prueba así
es porque no ha estado nunca en un aula, es porque desconocen
totalmente la realidad de nuestras escuelas y liceos y es porque
(asumida una pésima costumbre dentro de nuestro modelo educativo), son
cientos, miles las personas que no hacen clases, que no pisan un aula
hace años, no saben o se olvidaron lo que es confeccionar una prueba,
corregirlas, planificar, llevarte trabajo para tu casa como es la
realidad de casi todo el profesorado nacional. ¿Por qué hay tanta gente
en nuestros establecimientos que no hacen clases, cómo se permite una
tontera como ésta? No reniego acerca de que se necesita una labor
directiva, administrativa, pero cuando vemos sólo nuestra realidad
local, nos encontramos con colegas que llevan años, décadas que no saben
de una sala de clases, que no tienen las habilidades como docentes y
que están a cargo de nuestras escuelas (lo peor), con pésimos resultados
y siguen vegetando allí… Alguien tiene que modificar esta triste
realidad para terminar de una vez por todas con este regimiento de
expertos y directivos que si los colocamos ante un aula y un grupo de
alumnos de seguro no sabrían qué hacer… A estas alturas de mi vida soy
un más que convencido que todo aquél que trabaje en educación debe hacer
clases, debe estar en contacto con los alumnos, debe saber lo que es
planificar, corregir, preparar clases, no debe perder contacto con sus
alumnos porque si no se producen estas verdaderas estupideces en donde
se evalúa vocabulario que nuestros alumnos nunca practican. Como un
dato: sé de en un establecimiento de aproximadamente 600 alumnos, hay 12
directivos docentes, 12… No, esto no puede continuar si además sumamos
el tremendo déficit que significa cancelar sueldos (y mucho más altos
que los profes de aula), que no tienen idea de lo que es el contacto y
realidad educativa de nuestros jóvenes. Lo peor: nadie pone el cascabel
al gato y hay quienes se creen dueños de sus cargos y creen que el cargo
de directivo docente es una cosa heredable… Vean no más, analicen y se
podrá dar cuenta de una cantidad impresionante de colegas que no
obtienen buenos resultados por décadas y ahí andan cacareando porque los
sacan de sus cargos en donde han demostrado una incompetencia que en
cualquier otro trabajo no te lo permitirían… Que hay excepciones, pero
obviamente, que existen colegas directivos que saben y conducen bien sus
establecimientos, los hay, pero son nada más que eso, una excepción
ante una realidad abismante de incompetencias y fracasos. Así las cosas,
entre ministerio, corporaciones, agencias de calidad, superintendencias
y ahora agencias locales, la educación va en caída libre y nadie le
pone freno. Ojalá que les inunde un “venero” de conocimientos y pongan
fin a esta estupidez que estamos viviendo. Para todos, como siempre, un
abrazo.
P.D.: menos para estos dioses “penates” de la casa de la educación que no saben dónde están parados.