Si
alguien recién se sintió conmocionado, sorprendido y choqueado con la
tamaña, descomunal e increíble información acerca de que nuestro
presidente Piñera es un especulador, es un ingenuo por donde se le mire.
Si alguien no sabía del pasado “turbio” (por decirlo suavecito) de
nuestro Mandatario, es ingenuo dos veces porque (les guste o no) -los
hechos hablan por sí solos- nuestro Presidente ya no tiene credibilidad
alguna y de sus palabras solo salen excusas, falacias y justificaciones
que en nada pueden ocultar su doble estándar y su inconsecuencia por
donde se lo analice. Ha mentido, ha delinquido (aunque nuestra singular
justicia y los contactos lo salvaron de ir a la cárcel), ha especulado
siendo Mandatario y aunque insista en que ha intentado trabajar por el
bien de Chile (piense lo que estamos viviendo), todo resulta
inconsistente, deleznable, nada de sólido. Él y su entorno están
marcados por la nebulosa de la especulación, ha favorecido a sus hijos, a
sus amigos, a los de siempre, a los que riéndose de todo un país
cometen actos delictivos y luego los castigan con clases de ética. Es
una persona que le dio la espalda a su propia pueblo y llegó a la locura
e insensatez de declararnos la guerra diciendo que los que estábamos en
las calles a partir de octubre éramos un “enemigo poderoso” y no tuvo
conmiseración alguna en atacarnos, y aun poco y nada sabemos de los
muertos (recuerde, muertos)… Nada se supo de las cámaras de vigilancia
ni quién quemó estaciones del metro, y, menos mal, el jefe de plaza
militar en Santiago dijo ante todo el país que el ejército no estaba en
guerra con nadie, o sea, en la cabecita más que insana de nuestro
Mandatario según él y sus más desquiciados seguidores, el hecho de que
usted, yo, millones saliéramos a las calles era una orquestación del
marxismo-chavismo-comunismos-aliegenismo internacional (ya casi
galáctico en su cabecita) y que, ordenados desde Cuba, Rusia y
Venezuela, y obviamente dirigidos por los espíritus del Che Guevara,
Stalin y el comandante Chávez, habíamos sido infiltrados, manejados y
concientizados para tomarnos clases, plazas y calles y sacarlo del
poder… En su locura incontenible, fue a Cúcuta para liderar una supuesta
ayuda al pueblo venezolano e intentó (solo en su imaginación, obvio)
alzarse como el gran líder sudamericano y prometió recibir con los
brazos abiertos a todos quienes quisiesen llegar a este nuevo paraíso
latino que es Chile… El resto usted lo sabe. Desquiciado ya a más no
poder, tuvo la ingeniosa idea de ir y sentarse a los pies del malogrado
monumento a Baquedano desafiando toda sensatez y demostrando (otra vez)
que algo en su ¿sano? juicio no funcionaba del todo bien… “No te
declararon reo por lindo”, le escupió su otrora aliado Ossandón en un
debate televisivo, y aun cuando algunos se molestaron, tenía razón e,
imagino, que a estas alturas sus escasos seguidores le encontrarán
sentido a algo que yo aún no encuentro: ¿por qué elegimos dos veces a un
prófugo de la justicia?… Ante la contundencia de los hechos (ya antes
lo habían investigado por compra de empresas fantasmas, evasión,
elusión y un cuanto hay), aparece que tiene dinero en “paraísos
fiscales”, que no es otra cosa que evadir impuestos en forma legal o,
como titulé esta columna, una “corrupción legal”, y mientras su discurso
nos habla de compromiso, de trabajar por Chile, de ser buenos
ciudadanos, de hacer sacrificios por el bienestar y desarrollo de
nuestro economía, el “perla” (así decía mi padre) lleva sus dineros a
otras fronteras, y ¿para qué?, para hacer lo que hacen los pocos que son
dueños de nuestro país y economía, seguir ganando en forma desmedida y
descarada cagándose a todo un pueblo. Así de cruel, violento y
vergonzoso es el actuar de un sector de nuestro país y casi nadie hace
algo al respecto. ¿Y nuestra clase política?, recién se enteraron que
esto sucedía… ¡pufffff!, saben qué más, pueden irse directamente adonde
no voy a nombrar… Son todos cómplices y ahora, que hay elecciones,
quieren levantar una acusación constitucional los mismos que lo salvaron
en su Acuerdo por la Paz… Ahí tienen su acuerdo, tontines y chantas.
¿Entiende por qué hay que cambiar nuestra “clase” política? Para todos,
como siempre, un abrazo.
P.D.: Menos para los “chantas” que descubrieron ahora la pólvora y por años se quedaron calladitos… ¡Sospechosa la …cosa!