Paridad en el proceso constituyente

El pasado 19 de diciembre en Chile conmemoramos el día contra el femicidio. A esa fecha con la triste cifra de 61 mujeres asesinadas en el año. Día a día las mujeres sufren diversas expresiones de violencia en lo cotidiano, producto de una cultura machista y patriarcal que insiste en normalizar acciones, dichos y prejuicios. Sumado a ello desde el estallido social del 18 de octubre el INDH registra 194 querellas por violencia política sexual en su reporte publicado el 13 de diciembre. Así es como “Un violador en tu camino” nos enrostra de manera brillante lo que en las estadísticas es evidente, pero en lo cotidiano se intenta ocultar, una denuncia que resume el grave problema político, económico, social y cultural que significa la violencia patriarcal.
En este contexto el día anterior a la conmemoración contra el femicidio, 18 de diciembre, la Cámara de Diputados votó en contra la paridad de género para un proceso que en abril votará por abolir Constitución Política de Pinochet y dar paso a una Convención Constituyente. Lamentablemente lo mismo ocurrió en el Senado. La excusa por parte de los parlamentarios de Chile Vamos fue que el acuerdo firmado en noviembre no incluía las indicaciones de paridad de género, independiente y pueblos originarios. Sin embargo, al escuchar la presidenta de la UDI queda de manifiesto la cultura machista
La desigualdad de género es tan grosera, con una conciencia ciudadana en aumento, y la acción educadora del movimiento feminista tan potente, que el portazo a la paridad en el parlamento no duró mucho. De esta forma, rápidamente los parlamentarios rectificaron su votación y aprobaron en general y en particular el proyecto de reforma constitucional que establece la paridad de género, junto al de participación de independientes y los escaños reservados para pueblos originarios en el proceso constituyente. De esta forma, las listas conformadas por un solo partido, independientes y pactos electorales, deberán estar encabezadas por una candidata mujer y se ordenarán sucesivamente de forma alternada con las candidaturas de hombres y fija un mecanismo de corrección posterior a la elección. Así, el proceso de una Nueva Constitución parte con componentes de justicia, igualdad y no discriminación. Una forma de viabilidad social, una forma de decir nunca más sin las mujeres.

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