Participación ciudadana y Consejo Constitucional

El
actual proceso constitucional enfrenta desafíos significativos en
términos de legitimidad ciudadana. La alta votación de votos nulos y
blancos, junto con una considerable abstención, pudiese ser interpretado
como una señal de esta falta de respaldo. Como miembros del Consejo
Constitucional, el único órgano elegido democráticamente encargado de
construir la nueva Constitución que nos regirá en las próximas décadas,
no podemos ignorar esta situación. Por el contrario, debemos hacernos
cargo y buscar soluciones para subsanarla.

Uno
de los argumentos que ha resonado ampliamente tanto en la campaña como
en las distintas instancias en las que hemos interactuado con vecinas y
vecinos es que el proceso se basa en acuerdos entre partidos políticos,
instituciones que tienen una baja percepción positiva por parte de la
ciudadanía. De alguna manera, se ha percibido que estas instituciones
cerraron las puertas a la participación ciudadana.

Es
importante reconocer que esta posición tiene algo de verdad. En
comparación con el proceso anterior, es innegable que existen menos
instancias de participación ciudadana en el actual proceso
constitucional. Sin embargo, debemos recordar que la elección de
diciembre, en la cual aprobaremos o rechazaremos la propuesta de la
nueva Constitución, se hará en comparación a la actual Constitución de
1980, la cual fue redactada a puertas cerradas sin participación alguna.

En
este sentido, es de vital importancia promover y fomentar diversos
mecanismos de participación ciudadana. Es alentador saber que se están
considerando iniciativas lideradas por prestigiosas instituciones como
la Universidad de Chile, la Universidad Católica y las universidades
públicas de todo el país. Sin embargo, no debemos perder de vista el
papel fundamental que desempeña la ciudadanía organizada para otorgar
legitimidad a la nueva carta magna. Por tanto, la participación activa
de las juntas de vecinos, las organizaciones de adultos mayores, los
clubes deportivos, las organizaciones medioambientales y muchas otras,
es crucial para dar forma a la propuesta constitucional. Es momento de
trabajar juntas y juntos, construir puentes de diálogo y participación
entre la ciudadanía y el Consejo Constitucional. Necesitamos crear
espacios inclusivos que permitan la expresión de diferentes visiones y
garantizar que todas las voces sean escuchadas. Solo de esta manera
lograremos una Constitución que refleje verdaderamente los valores y las
necesidades de nuestra sociedad. Si bien es cierto que enfrentamos
desafíos, también debemos ser optimistas sobre el futuro de este proceso
constitucional. A pesar de las dificultades, tenemos la oportunidad
única de sentar las bases de una sociedad más justa, inclusiva y
participativa. La construcción de una nueva Constitución es una
oportunidad histórica para dar forma a nuestro futuro colectivo. Confío
en que, al impulsar una amplia participación y al trabajar en conjunto,
podremos superar los obstáculos y forjar un camino sólido hacia una
sociedad más equitativa y democrática. Este proceso constitucional debe
ser un verdadero reflejo de la voluntad y las aspiraciones de todas y
todos los chilenos. Juntos, podemos construir una nueva Constitución que
nos represente y nos guíe hacia un futuro mejor.

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